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Pantojismo y ficción

Anoche dejé grabando en casa el primer episodio del biopic de la Pantoja en Antena 3, 'Hoy quiero confesar', y lo he visto esta mañana (aprovecho la ocasión para decirles que no lo pude ver ayer porque no estaba en casa. Me estaba tomando un gintonic con Patti Smith. Ea, ya lo he dicho).

Bueno, y ahora, que ya he contado la parte fundamental de este post (que ayer conocí a Patti Smith y descubrí que tenemos amigos comunes), voy a las minucias: la Pantoja en ficción. ¡Menudo sopor! Y qué gran error convertir en una teleserie plúmbea 'basada en hechos reales' lo que ya conocíamos gracias a crónicas chismosas basadas en hechos inventados, míticos y maledicentes, pero mucho más divertidos. La Pantoja en serie (que da casi más miedo que un asesino en serie) es muchísimo más aburrida que la Pantoja oral de los cotillas federados de la televisión. La ficción con pretensiones de dignidad es mucho menos resultona que la ficción malintencionada que llevan años escupiendo enemigos, exempleados, amigos o amantes en programas basura. Qué le vamos a hacer.

Tres detalles:

Uno. Yo ya sabía que la cosa iba a ir mal cuando, al principio del primer episodio de ayer, la Panto y su padre viajan de Sevilla a Palma de Mallorca y van en coche a la estación y llegan desde la estación al tablao mallorquino. ¿La estación de qué? ¿Acaso la serie transcurre en un escenario ficticio donde la canción de Los Mismos se ha hecho realidad y han construído un puente desde Valencia hasta Mallorca y 'seráaaaaaaaaaa maravillosooooooooooo viajar hasta Mallorca, sin necesidad de tomar el barco o el avión, sólo caminando, en bicicleta o autostop'?

Dos. No todo fue espantoso en el episodio de ayer. La peluca de la reina Sofía, de espaldas, en el concierto postPaquirri de la Pantoja, me pareció grandiosa. Muy John Waters...

Tres. También soy fan del personaje de Encarna Sánchez. Y de ese gran hito del guión cuando habla de Felipe González y dice: "Me parece un hombre como yo". Antológico.

Todo lo demás, muy poco emocionante, la verdad. Aunque me imagino que la semana que viene no me perderé el siguiente episodio, por ver qué tal Encarna y cómo nos cuentan el cachulismo ilustrado...