Opinion · El rincón del ñángara

¿Celebramos algo el día de Andalucía?

Nadie sabe muy bien que es lo que hay que celebrar el Día de Andalucía; aunque casi todos saben por qué hay que protestar. Quizás por eso las manifestaciones que ha habido hoy en las ciudades de la Comunidad se han centrado obsesivamente en una cuestión: la protesta contra los recortes. Treinta y tres años de autogobierno no han evitado que hayamos llegado al 35,86% de paro (datos de la EPA) situando a Andalucía a la cabeza del desempleo de toda la Unión Europea, lo que deja al Estatuto de Autonomía.2 a los pies de los caballos.
El nacionalismo andaluz (que existe, aunque no se le vea), liderado en su día por el Partido Andalucista, nunca fue demasiado relevante; pero hoy es extraparlamentario y casi clandestino. A ello han ayudado mucho los esfuerzos insistentes del PA por situarse en la derecha (cómo si en Andalucía fuera posible un nacionalismo de derechas) emulando a sus colegas del PNV y de CIU. También ha contado, es verdad, la habilidad del PSOE para ocupar el espacio que le dejaron libre. Así en poco más de tres décadas la celebración oficial de lo que pomposamente denominan Día de Andalucía se ha reducido a la entrega de medallas de Hijos Predilectos que religiosamente oficia todos los años el gobierno andaluz. ¿Y esto qué tiene que ver con la gente?… pues nada. La peña sale a la calle y grita contra los desahucios, los recortes, el paro, Bankia, Bárcenas, Urdangarín… y pasa olímpicamente del Estatuto.2, convertido en una superestructura ajena e ineficaz para solucionar los problemas del personal. ¿Qué les puede decir el autogobierno al 65,11% de los jóvenes andaluces menores de 25 años que están hundidos en el paro?
No fue siempre así. Lo que hoy se rememora fue una gran movilización en 1.980, cuando el pueblo andaluz salió a la calle a pedir libertad, tierra, trabajo y autogobierno. Todo junto. En un solo paquete; sin posibilidades de dividirlo. Nadie hubiera admitido entonces que el autogobierno pudiera convertirse en una burocracia política, se olvidara de la reforma agraria, dejara que el paro siguiese siendo crónico y las libertades civiles no se tradujeran en verdadera democracia social.
La UCD, que gobernaba entonces, leyó bien el mensaje de aquella explosión nacionalista y la aprovechó para implantar “el café para todos”, origen del actual estado de las autonomías, que hoy pierde aceite por todos los costados. El “café para todos” Fue uno de las grandes estafas de la Transición, sirvió para desactivar el nacionalismo de izquierdas en buena parte del Estado y también en Andalucía, donde todavía no se ha recuperado… aunque hay señales en el horizonte.
Hoy las protestas en las ciudades andaluzas han sido dobles. Por un lado se manifestaban los que abominan de los recortes del Gobierno de Rajoy, por otro los que protestan contra los recortes “vengan de donde vengan”, que engloban a los del Gobierno central y los del Gobierno de la Junta de Andalucía, el bipartito del PSOE e IU. Esa situación coloca a las fuerzas de Izquierda Unida en la esquizofrenia política, con una parte enarbolando pancartas contra Rajoy y otra contra su propia dirección que participa en el Gobierno andaluz y es también responsable de los recortes, en Sanidad, Educación, trabajadores públicos etc. Dicen en IU que recortan porque no tienen otra alternativa…pero eso es lo que dicen todos. Es un argumento estúpido. ¿A quién le gusta recortar?, ni siquiera a Montoro.
El Día de Andalucía, como concepto, tiene efectos desmovilizadores. Las manifestaciones de hoy han sido menores que las inmediatamente anteriores convocadas directamente para protestar contra la política económica de los gobiernos. La institucionalización de la fecha no motiva a los que están hartos de celebrar efemérides vacías. Ocurre lo mismo con el 1º de Mayo, que se caracteriza por ser el día en el que los sindicatos consiguen sacar el menor número de trabajadores a la calle. El Dejá vú, lo de todos los años, la burocratización de la protesta…El autogobierno andaluz da muestras de agotamiento y todos los signos anuncian el final de ciclo. La Autonomía, tal y cómo está, no despierta ningún entusiasmo. Hoy ni siquiera ha sido motivo de reivindicación.
Algo se mueve en el fondo del naufragio del nacionalismo andaluz. Movimientos en la izquierda que intentan construir un bloque con capacidad para hacer real lo que todos, de derecha y de izquierda, cantan cuando entonan el himno: “andaluces levantaos, pedid tierra y libertad”. Pero eso no va a ser inmediato. Lo poco que se ha oído al respecto se escuchó ayer en Marinaleda. Allí una multitud de jornaleros y jóvenes (de los que Soraya Sáenz de Santamaría llamaría antisistema) coreaban anoche una canción del grupo F.r.a.c : “Nadie sobra en nuestra nación, salvo las bases de Rota y Morón”. El matiz está en “nuestra nación”.