Opinion · Bulocracia

El “glorioso himno” (falso) de los Tercios de Flandes

Los Tercios de Flandes fueron durante el Siglo de Oro el mejor ejército del mundo. Muy bien preparados y mejor equipados gracias al oro y la plata que llegaban a España desde América, los Tercios eran temibles por sus técnicas de combate, por cómo se empleaban y por su fidelidad hasta la muerte a su Rey y al Imperio.

No terminaron bien, eso sí. Dio igual que los reyes españoles dilapidaran lo que llegaba desde el Nuevo Continente en su empecinada guerra en los Países Bajos, porque finalmente no quedó nada. Después de cerca de tres siglos de presencia española en aquellos lares y fulminada una fortuna sin precedentes, lo único que quedó del Ejército de Flandes fue su bien ganada fama de inagotables combatientes, que aterrorizaba a sus adversarios.

El caso es que los Tercios de Flandes, que no solo combatieron en Flandes, sirven de inspiración ahora a los que presumen de ser más españoles que nadie y se agarran a la Historia para ensalzar lo maravilloso que es serlo. Los Tercios y Blas de Lezo son, sobre todo en YouTube, las principales fuentes de inspiración para estos nostálgicos del Imperio español, que ahora están muy preocupados por la amenaza de las hordas independentistas, inmigrantes y otras chusmas.

“Solo tras de muertos capitularemos”

Y en este ámbito, podemos encontrar en las redes sociales reclamos, noticias y vídeos que apelan a esos “gloriosos” Tercios de Flandes. Hasta tal punto, que se comparte como español, españolísimo, un presunto himno de los Tercios que a esta gente le debe de poner los pelos de pica.

“Oponiendo picas a caballos,
enfrentando arcabuces a piqueros,
con el alma unida por el mismo clero,
que la sangre corra protegiendo el Reino.

Aspa de Borgoña flameando al viento,
hijos de Santiago, grandes son los Tercios.
Escuadrón de picas, flancos a cubierto,
sólo es libre el hombre que no tiene miedo.

Lucha por tu hermano, muere por tu Reino,
vive por la paz en este gran Imperio.
Nunca habrá derrotas si nos hacen presos,
sólo tras de muertos capitularemos.

La gola de malla, chaleco de cuero,
peto y espaldar me guardan del hierro.
Levantad las picas con un canto al cielo,
nunca temeré si va en columna el Tercio”.

Esta supuesta letra del “glorioso himno de los Tercios de Flandes, que debería enseñarse en todas las escuelas de España”, como se afirma en Internet, este “regalo para todos los que estáis orgullosos de ser españoles y no renegáis de un pasado glorioso”, en realidad tiene apenas ocho años.

Los Tercios de Flandes, según coinciden los historiadores, no tenían un himno, aunque sí cantaban habitualmente canciones vulgares, a veces hasta soeces, inventadas por sus propios soldados; canciones que hablaban de su valentía, de sus victorias y de la humillación procurada al enemigo. Y cada facción de los Tercios tenía las suyas. Esas eran sus referencias musicales, y no este falso himno de los Tercios que algunos comparten como original, del siglo XVI, para alimentar el patriotismo.

Los Tercios de Flandes sí tenían un lema: “Santiago y cierra España”. Pero cualquier himno que se le atribuya a este cuerpo será un invento. Éste se lo curró a fondo Daniel Sánchez de la Hera, autor de la banda sonora de la serie de televisión Águila Roja.

Pudo escucharse en TVE por primera vez en el capítulo 31, el 20 de octubre de 2010, y lo cantaban unos soldados españoles presos de los portugueses mientras aguardaban su inminente ejecución.

“Una pica en Flandes”

La pica es esa lanza larga, normalmente de tres metros pero también de cuatro y de cinco, que caracteriza a los Tercios españoles, por ejemplo en cuadros como Las Lanzas (La rendición de Breda), que pintó Diego Velázquez en 1634.

No son lanzas, son picas. Y la expresión “poner una pica en Flandes”, sinónimo de avanzar, de conseguir un objetivo complicado, parte de la dificultad que tenía Carlos I para llevar soldados a Flandes. Porque además de sus enemigos de allí, España estaba enfrentada con Portugal, Francia e Inglaterra, con lo cual había que descartar atravesar Francia y el Canal de la Mancha se utilizaba, pero poco, porque entrañaba enormes riesgos.

Así que los Tercios hacían el denominado Camino Español. Partían de Barcelona por mar hasta Génova y alrededores, y desde allí atravesaban Europa de sur a norte hasta llegar a Flandes, del Mediterráneo al Atlántico por vía terrestre.

Como resultaba tan complicado y tan caro llevar a un soldado de los Tercios desde España hasta Flandes, un soldado al que se le atribuía una pica, lograrlo era situar con éxito a un nuevo piquero en ese frente que hoy son los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. Es difícil “poner una pica en Flandes”, es difícil llevar a un soldado hasta Flandes. Y se quedó como frase para superar algo complicado.