Opinion · Bulocracia

Empire ‘Spain’ Building

Las banderas están de moda. Adornan balcones y lugares públicos y hasta se llevan puestas por la calle, como si uno fuera al fútbol a todas horas. Se lucen a modo de capa de superhéroe, enrolladas como una falda, de pañuelo, o bien ya con un palo largo, en lazo o en pancarta… Porque últimamente parece que si no tienes una bandera, no te representas tú solo. Si la tienes igual tampoco, pero es lo que se lleva. Unos la rojigualda, otros la republicana, la estelada, la tabarnesa, la gay multicolor, la de cualquier pueblo oprimido, de la peña, del negocio… O varias afines juntas. Los chinos se están hartando a vender banderas. Las asimilan todas, además. Son los que más partido le están sacando a la explosión banderística que vivimos.

A la mayoría de los que les gustan las banderas, además, lejos de darles pereza, les encandilan tanto que se la tienen que llevar a todas partes. Aunque si se trata de exhibirlas, a veces les da por retarse a ver quién la coloca en el sitio más raro o más recóndito, o de la manera más original, pero sobre todo cuanto más grande, mejor.

Y grande, bien grande, es por ejemplo el Empire State Building de Nueva York, uno de los edificios más altos del mundo con sus 443 metros. Posiblemente sea el rascacielos en pie más emblemático y sin duda un buen lugar para exhibir una bandera.

De él afirman ahora varias webs ‘especializadas’ y letreros en las redes sociales que lució los colores de la bandera de España el pasado viernes 12 de octubre, “para conmemorar la Hispanidad”. Y lo cierto es que el mítico edificio ha servido de soporte a diferentes colores según las circunstancias, y mostró los de la bandera rojigualda, pero no ahora, sino en julio de 2010, cuando Andrés Iniesta y compañía convirtieron a la selección española de fútbol en campeona del mundo. De entonces es la foto.

“El Empire State iluminado con los colores de la Bandera española, muestra de la universalidad de la Fiesta y hecho de la HISPANIDAD no obstante el constante e inútil ataque de unas minorías violentas e ignorantes de la grandeza mundialmente reconocida de nuestra Patria: ESPAÑA”.

En julio de este año fueron los colores azul, blanco y rojo de la bandera de Francia los que iluminaron el edificio neoyorquino, tras ganar la selección gala el Mundial de Rusia. O hace dos años los del Barça, para celebrar los diez años de colaboración entre el club catalán y Unicef.

Edificios de colores

Cada vez más construcciones de todo el mundo, emblemáticas o no, son iluminadas habitualmente con diferentes colores para conmemorar determinados hechos, desde los triunfos deportivos a la Navidad: el Empire State, la Torre Eiffel, la Ópera de Sidney, la puerta de Brandenburgo o el Ayuntamiento de Madrid, por citar algunos.

Pero también es fácil manipular la foto de un edificio popular al gusto, y teñirlo de cualquier color es básico. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con la imagen de la Torre Eiffel con los colores patrios tras la décima victoria de Rafa Nadal en Roland Garros.

Esa foto nunca fue tomada ni la torre iluminada con la bandera de España, sino que fue obra de alguien que la compartió después en Internet. La del Empire State Building rojigualdo que se ve ahora sí es real, no es un truco, pero es de 2010 y por el Mundial, no del viernes pasado por la Hispanidad.