Opinion · Bulocracia

Dulces de éxtasis (y marihuana) disfrazados para Halloween

Hace ya décadas que adoptamos Halloween como fiesta propia, como excusa para calzarse un disfraz, que unos utilizan para hacer caja y otros para ir de fiesta. Atrás quedó el improductivo y aburrido Día de Todos los Santos y sus lloros. Halloween sí que mola.

Y desde hace no menos de un lustro, igual que el turrón vuelve a casa cada año por Navidad, cuando se va acercando Halloween, esa fiesta, regresan los bulos de los caramelos de éxtasis que presuntamente le van a dar a tus hijos cuando salgan por el bloque a pedir chuches.

Porque qué mejor ocasión para drogarlos a todos, como inversión o para acabar con ellos, ¿no? Bueno, es cierto que la mayoría de las pastillas de éxtasis tienen dibujitos que atraerían a los niños, o son ositos, unicornios, calaveritas… Muchas pasarían por chuches. Pero los que trafican con ellas no tienen ningún interés en regalárselas a nadie, y menos a los niños. ¿Para qué? Menudo marrón. No digo que algún psicópata no accediera a ello, pero así, de forma generalizada, eso no pasa.

Siendo más originales, los hipotéticos autores de la relación golosinas-drogas que se donan en Halloween podían haber tirado del sobre con chupa chups incorporado que se moja en polvos pica-pica. Pero con cocaína. Es igual de absurdo que lo de regalar éxtasis pero más gore, más acorde aún con la fecha.

La prensa sensacionalista inglesa publicó en marzo de 2017 que dos adolescentes del Reino Unido, que presuntamente tomaron éxtasis deliberadamente, se justificaron después diciendo que estaban entre un dulce botín de Halloween. Pero vamos, también como excusa al asunto se le ven lagunas.

Algo más desconcertante resulta una más que presunta noticia publicada por La Voz de Arizona el 31 de octubre de hace un año: “Las autoridades en Nueva Jersey aconsejaron a los padres estar alerta de personas que pudieran poner golosinas con marihuana en las bolsas de sus hijos durante Halloween”. Aquí no hablan de éxtasis. “Golosinas con marihuana”… ¿Cómo es eso?

Esto de los caramelos de éxtasis que se regalan a los niños por Halloween es la versión moderna del bulo de los ochenta que afirmaba que daban gratis caramelos con droga, o droga a secas, a las puertas de los colegios. Es absolutamente falso que esto ocurriera. Doy fe. Algunos alumnos incluso se ponían a esperar a diario, y nada. No la regalaban, la vendían. En aquellos tiempos la droga campaba por casi todas partes y no resultaba extraño.

Lo que sí hacen actualmente algunos consumidores de drogas como el MDMA es impregnar chuches con algunas gotas y dejarlas secar. Así el osito o lo que sea se convierte en una pastilla y es más cómodo su consumo. Aunque puede ser peligroso si se deja al alcance de otro que no lo sepa, y no digamos de un niño. Pero tranquilos, tampoco estas chuches tuneadas a pasti se regalan masivamente en Halloween a los chiquillos que piden golosinas.

Este bulo cíclico de finales de octubre se comparte en España y por toda América, especialmente en México, donde el Día de los Muertos, o el Día de Difuntos, es un acontecimiento. Lo cierto es que no es costumbre en ningún sitio regalar dulces de éxtasis, o marihuana, a los niños por Halloween, menos mal. En todo caso, el objetivo será siempre comerciar con ellos, no regalarlos, y menos a personillas insolventes con padres. Los que venden drogas son camellos, no gilipollas.