Opinion · Bulocracia

La Tierra es hueca

Hablábamos hace unos meses de los fantásticos argumentos que defienden los “terraplanistas”, que son los valedores de esa estúpida teoría que afirma que la Tierra es plana. Ahora vamos a comprobar lo que defienden los… ¿intraterrestres?.. Bueno, no sé cómo se llaman, pero son los entusiastas de otra creencia extendida que asegura que la Tierra es hueca y que dentro de la bola que conocemos hay otro sol, que brilla sobre las gentes de un continente interno con la misma intensidad, o más, que alumbra el Sol de toda la vida a cualquier terráqueo exterior.

Hay literatura al respecto a raudales. Desde Julio Verne y su Viaje al centro de la Tierra de 1864 y otros clásicos, hasta el último hipster de la vida que le ha dado por esto de la Tierra hueca. Todos coinciden en que nuestro planeta es una esfera tipo huevo Kinder, porque es hueca y dentro hay una sorpresa: otro mundo con otro sol y un continente grande que alberga otras vidas.

Y los fans de esta corriente coinciden en que se accede a la sorpresa a través de los polos de la Tierra, donde hay dos hermosas bocas. Aunque existen otras entradas/salidas más pequeñas y como de emergencia en distintos lugares del planeta para no tener que dar tanta vuelta. Por ejemplo, si ves salir ovnis del mar en Canarias o cerca de la isla de Pascua, es eso.

Porque los que supuestamente viven en el interior de la Tierra son muy intraterrestres ellos, pero paradojicamente se les atribuyen conexiones directas con los extraterrestres, y así lo defienden muchos de los que están seguros de que la Tierra es hueca y en su interior existen otras formas de vida desconocidas para los que solo pisamos el suelo o, todo lo más, hacemos algún hoyo.

Cuando hablamos de los terraplanistas, hace más de seis meses, ya mencionamos que el astronauta español Pedro Duque, que aún no era ministro, flipaba en colores con ellos. Pero le pasa igual con los que defienden que dentro del planeta Tierra hay otro mundo con otro sol. Pedro Duque no da crédito, y seguro que él sabe de esto.

Las dos grandes aberturas de acceso al presunto mundo de la Tierra hueca, situadas en los polos, se supone que están custodiadas en secreto en todo momento por efectivos de países comprometidos con silenciar un mundo interno, naciones que también ocultan la existencia de un sistema de galerías que comunica todo el planeta por el subsuelo.

Ese mundo interior de la Tierra tiene muchas versiones entre los propios intraterrestres, pero la más popular habla de “una gran cueva en la que flota un sol, un lugar de clima tropical donde no existe la noche”. Un mundo que además está partido en dos y en el que es posible navegar de polo a polo gracias a que el agua de los océanos se cuela por las aberturas de ambos polos. Según esta gente, es algo que conoce bien la NASA y algunos gobiernos poderosos, pero lo ocultan.

Los defensores de esta teoría se agarran incluso a La Biblia, y a que dice cosas como que “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesús, el Cristo, es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Pero este tipo de frases que citan a los de “debajo de la tierra” más bien parece que se refiere a los muertos y enterrados, no a seres vivos de mundos interiores. Seres que, por otra parte, podrían ser humanos emigrados a otras galaxias hace milenios que regresaron para ocultarse dentro de la Tierra, como también defienden muchos de los intraterrestres.

Hay referencias de la teoría de la Tierra hueca al menos desde 1665, cuando Athanasius Kircher se refirió a este asunto en su obra Mundus subterraneus, quo universae denique naturae divitiae. Pero por entonces tal vez era más normal pensar cosas raras, aunque si lo decías igual te quemaban vivo.

Ya digo que la literatura al respecto es amplia desde hace siglos y sus autores, múltiples y diversos. También, lógicamente, hay conclusiones más científicas que echan para atrás de un plumazo la teoría de la Tierra hueca. Teorías basadas en estudios geológicos que, con la ayuda de ondas sísmicas, han probado lo que ya era una evidencia: que el interior de la Tierra alberga muchas cosas, como capas y capas de roca fundida, pero de hueca tiene poco.

Los rebatidores compulsivos de la teoría de la Tierra hueca van más allá de lo científico y afirman también que no existe ninguna imagen satelital de los supuestos agujeros de los polos, que darían entrada y salida a un mundo interior. Se equivocan, porque alguna falseada hay. Pero, vamos, no hacen falta, porque cientos de conclusiones científicas vienen probando desde hace siglos que la Tierra no contiene un mundo interior de luz y de color, sino lo que nos enseñaban en el cole, con su corteza, su manto y su núcleo abrasador.