Opinión · Bulocracia

Abiadura kamerak tankeak

O “cámaras de velocidad en tanques”, literalmente. “Radares en bombonas” es lo que yo quería expresar. Porque, atendiendo al tópico, si hay un lugar donde no extrañaría encontrarse con un radar de tráfico camuflado en el interior de una bombona, seguro que está en el País Vasco y se llama Bilbao.

De allí se supone que proceden las fotos de un artefacto con esas características  que van acompañadas de un texto que dice que eso es un “posible radar oculto” en una calle de Bilbao, Rodríguez Arias. Un presunto radar de tráfico para medir la velocidad y multar, dentro de una especie de minion naranja de considerables dimensiones. El asunto surgió a mediados de octubre, aún mora en Internet y es falso.

El chisme no es un simple cono, es grande, de un naranja estridente y apesta a material de tráfico. Llamaría la atención en una calle de Bilbao o de cualquier otro sitio. Es más, si eso es camuflar un radar de tráfico, mejor para ellos que pongan uno convencional, que siempre será menos cantoso.

No han querido camuflar mucho el invento, más bien lo contrario. Ese cacharro está hecho para destacar. En Bilbao y en Madrid, que es de donde procede la foto. Y esa bombona naranja con asa y dos agujeros, que de lejos parecen un signo de interrogación “?”, colocada en la calle Gaztambide también ha sido confundida con un radar de velocidad de última generación, pero esta vez obra de Carmena.

Al detectarlo, los automovilistas reducen la velocidad, eso es verdad, pero porque no saben lo que es y qué va a ser sino un radar… Nada bueno.

Pero no es un medidor de la velocidad, es un trasto que pertenece a un proyecto llamado Life Gystra de la Unión Europea, no de Carmena, que mide las emisiones contaminantes de los vehículos, y que va a estar en algunas calles madrileñas al menos los próximos dos años para comprobar las emisiones de unos 700.000 coches.

Esta bombona anticontaminación excesiva es itinerante y de momento tiene la misión de “vigilar”, que suele ser la antesala de sancionar. El artefacto no multa, al menos de momento, y la DGT no gestiona los resultados que obtiene, pero presta a este proyecto sus cámaras y también conocerá los datos de los coches más contaminantes.

Se supone que los dueños de estos vehículos recibirán una advertencia de que contaminan en exceso y una invitación a que arreglen el coche  o serán multados si vuelven a ser sorprendidos circulando.

La bombona es en realidad una funda protectora, una carcasa de un naranja intenso para un material que necesita protección al estar cerca de los coches y a la intemperie. De hecho únicamente no se utiliza los días que llueve. El objetivo de este proyecto es reducir la contaminación, pero claro, mosquea ver en la calle una cosa así, porque ningún chisme como ese colocado en la vía pública presagia nada bueno si vas conduciendo.