Opinion · Bulocracia

Los gatos son extraterrestres

Esta ‘teoría’ me la creo un poco, pero porque me da la gana; porque soy gatuno, más que nada. Mucha lógica no tiene. Más o menos la misma que otras teorías que hemos repasado, como la que afirma que la Tierra es plana, que ya desmentían los propios gatos, o la que dice que el planeta que habitamos es un huevo Kinder, sin ir más lejos.

El caso es que los gatos son extraterrestres. Sí, lo son. Vinieron a la Tierra hace muchos milenios y se quedaron. Luego ya se han reproducido y multiplicado en nuestro planeta, pero proceden de fuera… Fueron migrantes e inmigrantes espaciales. Inmiaugrantes. Por eso los veneraban y momificaban los antiguos egipcios, por eso son mágicos, por eso tienen siete vidas, por eso siempre caen de pie… Porque son extraterrestres.

Miau

Parece coña, ¿no? Pues hay más de un centenar de asociaciones por todo el mundo que afirman rotundamente que los gatos proceden del espacio exterior y llegaron a nuestro planeta hace mucho tiempo.

A partir de ahí ya, aunque todos coincidan en que los gatos son alienígenas, hay interpretaciones múltiples y variopintas. Como que “uno de cada tres gatos es extraterrestre” o directamente que un gato lleva en su interior a un extraterrestre que lo maneja.

Seres superiores

Siete Gato Negro en plena conexión cósmica.

Todos los entusiastas de la teoría que afirma que los gatos son extraterrestres coinciden en que es evidente que estos felinos son seres superiores a nosotros, los humanos. Luego ya van más lejos: que si el ronroneo de los gatos se debe a que conectan con otras colonias gatunas de la galaxia o con “la nave nodriza”, que si sus bigotes son antenas de conexión interestelar, que si tienen cámaras en los ojos que todo lo registran, que si ven cosas que nosotros no vemos precisamente porque son seres superiores o que si cuando están durmiendo y salen disparados de repente es porque les están pidiendo conexión inmediata desde los cielos…

Y sí, los gatos son seres superiores seguro, al menos los domésticos. Porque, frente a los humanos, ellos ponen a sus patas a ‘sus dueños’ y los convierten en criaturas inferiores a su servicio. Eso lo asumimos todos los gatunos. Son tan superiores a nosotros los gatos, que hacen lo que les da la gana siempre. Menos cuando tienen hambre o quieren mimos, que también, pero disimulando.

Egipto, el gran arenero

Entre las múltiples y variadas teorías que defienden que los gatos vinieron del espacio está esa que se basa en que los primeros pobladores gatunos de la Tierra fueron los gatos Egipcios, o Esfinge, o Sphynx… Esa raza de gatos calvos que algunos hipster súper guais mandan tatuar con motivos egipcios solo porque ellos son un poco gilipollas.

Se supone que antes del Antiguo Egipto no había gatos en la Tierra, y los primeros en llegar desde otro lugar cósmico fueron esos gatos pelones que, al ser recibidos como dioses por los egipcios, se quedaron.

Se ve que mirando desde el espacio en qué lugar de la Tierra podían posarse, los gatos eligieron Egipto por el enorme arenero que había allí, ya que después de tanto tiempo en la nave nodriza, hacer sus cosas en tierra nueva era una de sus prioridades, y lo que más les apetecía.

De ahí también que quizá el nombre de “la Tierra” lo pusieran los gatos, porque a los ejemplares que llegaron desde otros lugares galácticos era lo que más les atraía de nuestro planeta.

Alienígenas grises

Es de suponer también que los gatos, sobre todo los calvos, sean la viva imagen de los clásicos alienígenas grises, o al menos eso dicen algunos. Son como primos-hermanos o parientes medio cercanos. Es más, dicen que si tú estiras a un gato del hocico para atrás, orejas incluidas, ahí te sale el extraterrestre gris que todo minino oculta en su interior. Aunque igual te muerde si lo intentas.

Por eso también tienen los gatos esas orejas tan huecas, que giran todo lo que quieren ellos y que son como radares. Porque son extraterrestres y pueden hacer esas cosas, y no nosotros los humanos, que el que sabe mover las orejas siempre es el cuñado tonto de alguien.

Son espías

En Internet hay material sobre gatos de origen extraterrestre como para aburrir varias veces a una oveja. Algunos vídeos de YouTube sobre este asunto son bastante cómicos, sobre todo los que aparentemente se lo toman muy en serio. Lamentables, también. Hay de todo y conviene ser selectivo.

Los fans de los gatos aliens creen que tienen otro apoyo en que “la ciencia no puede determinar la procedencia del ronroneo” gatuno, cuando sí que puede y lo ha hecho; o en que no hay constancia de restos de estos animales anteriores al Antiguo Egipto, que sí que hay. Pero una de las teorías más radicales sobre la procedencia extraterrestre de los gatos, aún no desmentida, asegura que todos ellos son espías espaciales, posiblemente enviados a la Tierra por esos alienígenas grises a los que se parecen.

Una vez que están con nosotros, los gatos van enviando datos de todo lo que ven a “la nave nodriza”, de la que hablan sin parar todos los que ‘creen’ en estas cosas, pero ninguno se plantea quién la ha construido, ni cómo la pilota un gato, dónde está o si va con ellos algún alienígena gris para echar una mano de seis dedos. Nada de nada.

Tampoco se cuestiona esta gente para qué tanto dato humano enviado a la nave nodriza gatuna. Sí deben de estar desbordados los gatos analistas de allí arriba con tanta tontería.