Opinion · Bulocracia

Miguel Carcaño no sale de la cárcel

Miguel Carcaño lleva diez años recorriendo prisiones por ser el asesino confeso de Marta del Castillo, una adolescente sevillana de 17 años que había sido su pareja hasta poco antes.

A Marta se le perdió el rastro el 24 de enero de 2009, cuando salió de casa en Sevilla para ir a ver a unos amigos. Cinco días más tarde se decretó el secreto de las actuaciones del caso y, tras veinte días de pocas novedades, el 13 de febrero fue detenido Carcaño, que entonces tenía 20 años, y cinco jóvenes más también presuntamente relacionados con la desaparición de la chica.

Veinticuatro horas después de su arresto, Carcaño hizo dos confesiones: que era el autor del asesinato de Marta, algo que corroboró el hecho de que se encontrara sangre de la menor en su chaqueta, y que había tirado su cuerpo al río Guadalquivir.

Después llegaron hasta cuatro declaraciones diferentes de dónde debía estar el cuerpo y nueve versiones de lo ocurrido. Lo cierto es que el cadáver de la chica nunca se ha encontrado. Miguel Carcaño fue condenado a 21 años y tres meses de prisión, con la imposibilidad de salir hasta haber cumplido tres cuartas partes de la condena. Es decir, no podría abandonar la cárcel al menos hasta 2025. Y de cumplir la pena al completo no dejaría una celda hasta 2030, con 41 años.

Pero eso era mientras se le aplicaba al primer grado penitenciario. Dispone del segundo desde que cumplió una cuarta parte de su condena, aunque no ha solicitado permiso alguno hasta ahora. Lo confirma Antonio, el padre de Marta, que sigue muy pendiente de él. Que Carcaño tenga el segundo grado le otorga ese derecho a poder salir, pero priman los informes técnicos, y entró en prisión como un joven peligroso y de carácter egoista y retraído, como revelan los informes sobre su personalidad. La colaboración no es su fuerte.

Sí salieron de prisión y viven en Francia los otros dos encausados por el asesinato, Samuel Benítez Pérez, como cómplice de esconder el cuerpo, y Javier García Marín, El Cuco, que era menor de edad en la fecha del crimen y que fue acusado por Carcaño, en una de sus declaraciones, de ser el autor material del asesinato tras haber intentado ambos abusar sexualmente de Marta.

Nada nuevo

Miguel Carcaño no va a salir de la cárcel. Ni lo ha hecho hasta ahora, ni está previsto que lo haga a corto o medio plazo. Y además este asunto no es nuevo, y lo comprobamos en los compartidos de ahora: “tras siete años en prisión…”. Ya lleva diez. Ese letrero en las redes podría datar de cuando a Carcaño le dieron el segundo grado, y por tanto la posibilidad de tener permisos de salida, o de ahora y su autor ha contado mal. En cualquier caso, es falso.

Podría ser también que ahora hubiese novedades sobre Carcaño, pero no. Fuentes de Instituciones Penitenciarias han confirmado que no está previsto que abandone la cárcel, ante la oleada en redes sociales de mensajes alertando de la inminente puesta en libertad de este asesino confeso, que lleva diez años guardándose qué hizo con el cuerpo de Marta del Castillo después de asesinarla con la complicidad total de sus amigos. Que también callan.

Un preso raro

Carcaño es un preso raro. Un joven asesino frío y reservado, que cuando ingresó inicialmente en la cárcel de Morón de la Frontera vivía a cuerpo de Rey y, sorprendentemente, recibía giros, regalos y cartas de admiradoras. Después coincidió con presos con causas similares, como Miquel Ricart, el único condenado por los crímenes de las niñas de Alcasser, al que le cayeron 170 años de prisión en 1997 y está libre desde 2013. Dieciséis años entre rejas.

“En unos días” y “en tres semanas”, Miguel Carcaño seguirá en la cárcel, al menos de momento. Además, si estuviera previsto que la abandonara o hubiese solicitado hacerlo, deberían notificárselo a la familia de Marta, que sin duda lo haría público.