Opinion · Bulocracia

Rata en el menú

Cuenta Miguel Delibes en su novela Las Ratas, publicada en 1962, la vida de un niño de once años al que llaman el Nini, que es hijo del Tío Ratero, conocido así porque se alimenta de las ratas que caza. Un animal «de carne suave y mejor gusto que el conejo», o eso dicen algunos castellanos viejos.

Y es que en aquella olvidada y mísera Castilla rural del franquismo no era extraño comer ratas: «Son buenas, jefe. Fritas con una punta de vinagre son más finas que codornices». La paradoja es que también se comían gatos si se daba el caso, pero en los pueblos remotos de Castilla hasta las ratas escaseaban porque allí eran alimento. Las cazaban y se las comían. Y no era raro.

Tampoco es raro hoy en día comer ratas en muchos lugares del mundo, donde incluso son manjar. Es costumbre en Tailandia, en Camboya o en Vietnam, también en México, en el estado de Zacatecas. Y no es lo mismo una rata de campo que una de vertedero, lógicamente. Pero esto que se comparte ahora en Facebook es obvio que es todo falso. Y una chorrada, además.

Que nos endiñan carne de rata en algún producto habitual es un clásico de los bulos que han protagonizado durante años McDonald’s, Burger King o KFC, entre otros.

Ahora les llega el turno a los restaurantes chinos, donde supuestamente fríen ratas recién nacidas y las incluyen en la carta como «bolitas de pollo»:

«Tengan cuidado al comer , estas son las famosas bolitas de pollo con aderezo dulce , ???? que se venden en los restaurantes CHINOS. Porfavor no lo compren en Grecia murieron 27 niños ???? y 35 adultos intoxicados por comer esto. En México y varias partes del mundo ???? se están vendiendo y lo que en realidad dan a comer son crías de ratas recién nacidas… ???????? CUIDADO!!!!».

Esta falsa alerta mexicana que se comparte en España es absurda, empezando porque en Grecia ni «han muerto 27 niños» por tomar «bolitas de pollo» que realmente eran «crías de ratas recién nacidas», ni se han intoxicado «35 adultos por comer esto». Además eso de la foto más que bolitas de pollo parecen gambas rebozadas.

La legislación no permite dispensar carne de rata alegremente en los restaurantes y menos camuflada de «bolitas de pollo», al menos en nuestro país, y para eso hay controles. No hay carne de ratilla en vez de pollo en los chinos, que sepamos. Y tampoco existen platos chinos a base de ratas recién nacidas.

A seis euros el kilo

En Tailandia sí gusta la rata, la adulta. No se valora la recién nacida, prefieren dejarla crecer para comérsela. Un kilo de carne de este roedor alcanza los seis euros, es más cara que la de pollo o la de cerdo. En Vietnam está más barata, cuesta la mitad, menos de tres euros el kilo. Y los vietnamitas son también de rata grande porque así comen más. Allí encantan las patas de rata, que preparan fritas con ajo, limón y la salsa típica de pescado, o bien con curri o con arroz.

Pero fuera de estos ambientes, comer rata no suele atraer. Es un bicho sucio que frecuenta la mierda y se reboza en ella, como los cerdos, pero además es imprevisible y escurridizo y no duda en atacar y morder si se ve acorralado. Por eso da repelús y miedo.

Las ratas provocaron la Peste Negra en la Edad Media y transmiten más de setenta enfermedades, aunque si se supera el rechazo que de por sí suelen provocar y el riesgo de caer enfermo e incluso morir, su carne es tan nutritiva como la del resto de mamíferos. Ánimo.