Opinion · Bulocracia

El culebrón de la víbora letal suelta por Hondarribia

Esta historia es todo un culebrón pero cantábrico en lugar de caribeño. Porque una serpiente ha llegado a sembrar el pánico en Gipuzkoa, y más concretamente en Hondarribia, y resulta que nunca existió.

Fue una vecina del municipio quien dio la voz de alarma hace unos días, afirmando que ella y una amiga habían visto reptando por las marismas de Amute nada menos que a una víbora de Gabón, una especie «extremadamente peligrosa» que de adulta suele medir metro y medio. Su veneno es el más letal entre todas las especies de serpiente y sus colmillos superan los cinco centímetros, así que tiene que dar muy mal rollo encontrarse con una.

La mujer no se conformó con decírselo a algún amigo o familiar, sino que presentó una denuncia ante la Policía Local de Hondarribia con una foto de la víbora de Gabón que se suponía que había captado ella misma en las marismas con su móvil.

La Policía ‘comprobó’ que la foto había sido tomada con la cámara del teléfono y no se trataba de una imagen de Internet, por lo que dio credibilidad al testimonio de la mujer y se movilizó junto con la Ertzaintza para acordonar la zona y colocar carteles advirtiendo del peligro de esta letal víbora africana. Por cierto, la serpiente del letrero de advertencia es clavada a la del símbolo de ETA pero sin hacha.

Los medios locales informaron de la presencia de la víbora en las marismas de Amute al tiempo que la Policía de Hondarribia daba parte «a la Diputación», «al servicio foral de guardas forestales» y «al servicio de Herpetología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi». Se inició la búsqueda, se colocaron trampas y los hondarribiarras empezaron a hacer coñas y a exagerarlas: que si la serpiente «media cinco metros», que «había más de una», que «podía tragarse entero a un perro» o «a un niño de ocho años»…

Pero finalmente la Policía Local comenzó a dudar del fondo de la imagen de la víbora porque no les parecía el mismo paraje, y la Ertzaintza confirmó que la foto y la declaración prestada por la denunciante eran falsos. Así que la mujer que dijo haber visto a la bicha, en este caso bitxa, acabó confesando que se lo había inventado todo y que se trataba de una broma preparada con una amiga.

Gracias a su denuncia falsa, la graciosilla ha sido imputada por «un delito de desórdenes públicos», descrito en un artículo introducido en el Código Penal expresamente para combatir los bulos, el 561. Su broma puede acarrearle «penas de prisión de tres meses y un día a un año o multa de tres a dieciocho meses», según el Departamento vasco de Seguridad.

Toda una aventura. La verdad es que en este culebrón suena todo a fake news, aunque la noticia falsa es que en algún momento hubiera una víbora de Gabón suelta por Hondarribia.