Opinion · Bulocracia

Ancianos que «cruzan la frontera solos o en grupos para ponerse a salvo de la eutanasia»

Recogíamos este martes en el Cazamentiras electoral de Público que es mentira que los ancianos «corran» de los hospitales en países del norte de Europa por miedo a la eutanasia, como asegura Santiago Abascal.

El líder de Vox está en contra de legislar la eutanasia y para justificarse ponía entonces como ejemplo el norte de Europa. No la contempla en España porque, a su juicio, se abriría la puerta a «situaciones peligrosas» en la que los ancianos podrían quedar «al albur de sus familias», como «en el norte de Europa, donde los ancianos casi salen corriendo de los hospitales porque tienen miedo de que acaben con ellos a partir de cierta edad».

En fin, eso no ocurre. Ni en Holanda ni en ningún sitio. Los Países Bajos son pioneros en la regularización de este tipo de fallecimientos. La Ley de Eutanasia entró en vigor en 2002 y ha sido revisada en tres ocasiones hasta 2016. En su día suscitó polémica por la posibilidad de una mala praxis intencionada por parte de algunos médicos que, en cualquier caso, se penalizaría con hasta doce años de cárcel. Eso es todo.

Se rechazan dos tercios de las solicitudes que se presentan al médico de cabecera, pero ni antes ni ahora los ancianos holandeses salen corriendo de los hospitales porque temen que les maten. Santiago Abascal, ese icono gay sin pretenderlo, ha aportado este nuevo falso tremendismo que sorprendentemente está reflejado en una web. Alerta Digital dice casi lo mismo que Abascal, y viceversa, pero la página añade la palabra «asesinados».

Alerta Digital habla de que «la legalización de la eutanasia en Holanda -que no es de ahora- está causando una estampida de enfermos y ancianos hacia otros países de la UE», lo cual, además de ser rotundamente falso, no deja de ser gracioso. Pero se superan en cada frase: «Los viejos desconfían profundamente de sus médicos, del servicio de salud holandés e incluso de sus familiares, y cruzan la frontera solos o en grupos, especialmente hacia Alemania, para ponerse a salvo de la eutanasia».

En la práctica, en los Países Bajos se ha demostrado que, lejos de dar miedo a «enfermos y ancianos», la posibilidad de disponer de eutanasia lleva a los pacientes terminales a sentirse más tranquilos sabiendo que un médico estaría dispuesto a ayudarles a morir, y muchos han acabado falleciendo sin hacer uso de esa opción voluntaria.

En todo caso, si existiera ese comando de «viejos» capaces de cruzar «la frontera solos o en grupos para ponerse a salvo de la eutanasia», está claro que no la necesitarían.