Opinion · Bulocracia

Jóvenes rumanos «de la Cruz Roja» no roban en Basauri

Este bulo popularizado por WhatsApp en el norte este mes de septiembre recuerda mucho a otro del que hablamos el pasado 25 de julio, que recorrió esa y otras redes sociales pero cuya trama presuntamente se daba en Sagunto, Valencia: «No hay una banda magrebí «con ropa de faena de gas» en Sagunto«.

«Al loro sagunto y puerto, una banda de magrebíes con ropa de faena de gas están llamando a las casas y están pegando palos, son al menos 10, no abrir a nadie sospechoso y llamar a la policía».

Los dos avisos son más o menos igual de alarmistas y se utiliza la misma jerga pero cambiando de localización. Además, entonces la alerta partía de una cuenta falsa de Twitter llamada Ayuntamiento El Puerto, cuando en el puerto de Sagunto no hay ayuntamiento, es el de Sagunto; y ahora se lo atribuyen a la «Policía de Basauri», que lógicamente sí existe, pero no sabe nada de esto.

En todo caso, lo de entonces en la Comunidad Valenciana era falso y esto de ahora en el País Vasco también. Es casi lo mismo pero ambientado en un municipio de Vizcaya. En lugar de «magrebíes» que «dan palos» son «rumanos»que «amenazan» y roban,  y no llevan «ropa de faena de gas» sino que simulan ser «de la Cruz Roja».

«Jóvenes RUMANOS están simulando ser de la CRUZ ROJA para entrar en casas de Bilbao y alrededores. La policía ya ha denunciado que podrían estar por Basauri. ¡NO LES ABRÁIS LA PUERTA DE CASA! Solo buscan amenazar a nuestros mayores robándoles lo que tanto esfuerzo les ha costado, además del daño que podrían sufrir. Avisad a vuestras familias y amigos».

Luego sigue, pero la conclusión es «no abráis a desconocidos de Cruz Roja» la puerta de casa. E igual que entonces no le constaba a ningún cuerpo policial lo de Sagunto y su puerto y sus «magrebíes», ahora ocurre lo mismo con este asunto de «rumanos» haciéndose pasar por miembros «de la Cruz Roja» en Basauri, que igualmente desmiente la suplantada Policía local, la Ertzaintza y Cruz Roja Valle del Nervión: «Ni nosotros tenemos constancia y tras consultarlo con @BPolizia ellos tampoco».

Lejos de proliferar más los grandes bulos que afectan a toda la humanidad, que ahí siguen en su porcentaje habitual, se imponen ahora estos más locales. Porque lo que toca a un vecino se vive más intensamente.

Esto prueba que en WhatsApp y en otras redes se hace ya vida de barrio y hay bulos muy cercanos, para estremecer solo a unos pocos pero del entorno. Son patrañas más íntimas, que disfrutan más los que las divulgan. A estos inventores les mencionan la suya en el bar, en la plaza o en el chino, e igual ensanchan dos tallas.