Opinion · Bulocracia

Mentiras y medias verdades sobre Franco

Cuarenta y cuatro años después de que muriera y fuera enterrado en el Valle de los Caídos, Francisco Franco está de plena actualidad, y lo está precisamente porque sus restos mortales van a salir de allí. Partidarios y detractores del dictador discuten estos días por lo que Franco hizo o no hizo. Lo cierto es que los mitos en torno a Franco abundan y la mayoría son bulos. De hecho, se comparte en las redes sociales un letrero que enumera un montón de supuestos logros de Franco, y está lleno de mentiras o medias verdades.

Lo primero que era un bulo en tiempos de Franco, como ya vimos, era el color rojo, que durante la dictadura no existía. La palabra «rojo» solo se utilizaba para referirse específicamente a los rojos, esos «enemigos de la patria», y no para ensalzar sus virtudes, precisamente.

Hasta tal punto llegaba la aversión al rojo que la inocente Caperucita Roja de los cuentos tuvo que cambiar de nombre a Caperucita Encarnada. En lugar de rojo se usaba colorado, bermejo, encarnado, abermellado… Nada de «rojo», estaba muy mal visto. Ya los que se apellidaran Rojo, seguro que vivían en un infierno permanente.

Seguridad Social

Pero sin duda el mayor mito sobre Franco, manido hasta la saciedad por sus entusiastas, es que creara la Seguridad Social, que comenzó a gestarse en 1883 cuando fue constituida la Comisión de Reformas Sociales, un organismo cuyo objetivo era mejorar la calidad de vida de la clase obrera más desfavorecida. Después llegaría el primer seguro social, ideado en el año 1900 bajo el nombre de Ley de Accidentes de Trabajo, y en 1908 el Instituto Nacional de Previsión, que se encargaba de gestionar seguros sociales.

Después, en el año 1923 surgiría el Seguro Obligatorio de Maternidad y en 1931 el Seguro de Paro Forzoso. Las primeras medidas de Franco relativas a la Seguridad Social fueron la creación del Seguro de Enfermedad en 1942 y el Seguro de Vejez e Invalidez en 1947. De ahí nada hasta 1963, cuando surge  la Ley de Bases de la Seguridad Social, y tres años más tarde, en 1966, la Ley General de la Seguridad Social, que no funcionaron como se esperaba. Por eso se recurrió en 1972 a la Ley de Financiación y Perfeccionamiento de la Acción Protectora, que tampoco fue como se esperaba.

Ya en democracia, al filo la aprobación de la Constitución en 1978, se configuró el sistema actual de la Seguridad Social. No lo creó Francisco Franco, existía sin llamarse así desde mucho antes. El generalísimo trató de modificarlo a demanda y sus propuestas no prosperaron.

El actual sistema de la Seguridad Social empezó a gestarse a través de un Real Decreto en noviembre de 1978, pocos días después se aprobaría la Constitución. A partir de entonces surgieron varias instituciones que completaban el mapa de ese organismo nacional: el Instituto Nacional de la Seguridad Social, el Instituto Nacional de Servicios Sociales, el Instituto Nacional de Salud, el Instituto Social de la Marina y la Tesorería General de la Seguridad Social.

Vacaciones pagadas

También venden los franquistas que las pagas extra las creó el caudillo, cuando ya estaban reflejadas en el artículo 56 de la Ley de Contratos de Trabajo de 1931, promulgado en la Segunda República. Las vacaciones de entonces eran de siete días remunerados. Pero fue antes, en 1918, cuando se aprobaron las primeras vacaciones pagadas en España, solo para los funcionarios del Estado, aunque en 1919 se amplió. Ya en 1931 se reconocían las vacaciones pagadas para todos los trabajadores, así que tampoco fueron obra de Franco.

Se comenta igualmente que con Franco no había paro, pero eso es algo que no puede probarse ni en un sentido ni en otro hasta 1973, puesto hasta entonces no empezaron a registrase datos al respecto. Luego sí se reflejaron parados. De la misma manera, las magistraturas de trabajo, que dice el letrero, tampoco llegaron con Franco. Se contemplaban en la Ley de Jurados Mixtos de 1931.

«Franco nos metió en la ONU»

Con Franco, España entró en la ONU, efectivamente, en 1955. Pero que «nos metió en la ONU» es una medio verdad. Realmente «nos metió en la ONU» Estados Unidos. Países como Irlanda, Portugal, Italia o Alemania no estaban en la ONU en 1950 y la entrada de España la contemplaba el régimen franquista como un pelotazo.

Pero España pidió entrar desde 1945 y siempre se le negó por ser una dictadura. Entonces Franco entendió que necesitaba apoyo, y qué mejor que Estados Unidos, con quien mantenía excelentes relaciones. Así, desde 1953 EE UU presionó para que España se incorporara como miembro, consiguiéndolo finalmente en 1955 con la oposición de la URSS, Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Israel, México y Uruguay y varias abstenciones, entre ellas las del Reino Unido y Francia.

Los pantanos

Que Franco creaba pantanos a raudales, «280», es otro de los clásicos que se le atribuyen. Algunos de ellos se estaban construyendo ya desde principios de siglo y con Franco se concluyeron, eso es cierto. También antes de que Franco se convirtiera en jefe del Estado, durante la Segunda República se redactó el Plan Nacional de Obras Hidráulicas, en 1933, que inició la construcción de pantanos en España, paralizada de raíz por la Guerra Civil.

Bien es cierto que la mayor parte de esas leyes prometedoras que se aprobaron durante la Segunda República nunca fueron ejecutadas. Tampoco dio tiempo. Queda la duda de si lo hubiesen sido sin que una guerra, con derrota, lo impidiera de antemano. Algunas las concluyó Franco.