Opinion · Bulocracia

El Parlamento Europeo no obliga a nadie a actuar contra el comunismo

En España y en Europa siempre nos vendieron que el gran vencedor de la Segunda Guerra Mundial fue Estados Unidos. También sus aliados, Gran Bretaña y Francia, pero menos. Sobre todo la II Guerra Mundial la ganó EE UU, que además puso fin al asunto lanzando dos bombas atómicas sobre Japón, que había esperado pacientemente el fin de la Alemania nazi para retomar la guerra y con esos argumentos no tuvo más opción que rendirse. Qué gran fin de fiesta para los estadounidenses, que desde entonces vivieron como quisieron.

Las películas norteamericanas hicieron el resto. El occidente europeo tenía mucho que agradecer a Estados Unidos tras librarles del nazismo y los yanquis poblaron de bases militares el Continente para celebrarlo.

Estados Unidos salió tremendamente reforzado tras la Segunda Guerra Mundial, pero si esta enorme contienda tuvo un ganador, fue la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas con su doctrina política. Basta con mirar el mapa de Europa antes y después para comprobarlo. O el mapa del mundo, que frente a las costas de Miami también persistió y persiste con un férreo reducto de esa industria.

Tras la guerra, la URSS amplió sus dominios hasta la mismísima capital de Alemania, que partió en dos con un muro. Y Berlín siguió siendo capital para la RDA pero no para la RFA, que la trasladó a Bonn. Después de la guerra, la URSS añadió a su órbita media Europa. Así que, que no os vendan milongas, la Segunda Guerra Mundial la ganó la Unión Soviética, que más tarde, tras plantar cara a Estados Unidos y sus aliados durante décadas, acabó fracasando y diluyéndose desde finales de los 80 hasta desaparecer.

El caso es que siempre se habla de lo malos que fueron los nazis, que lo fueron, pero poco se dice de los soviéticos, y los polos y las dictaduras, aunque sean opuestas, demasiadas veces se asemejan. Así que el Parlamento Europeo no solo condena el nazismo y el fascismo, también el comunismo, equiparando todos ellos. Y basado en esto surge un bulo que se comparte ahora en WhatsApp, al menos, que dice que «el Parlamento Europeo obliga al Estado Español a retirar los reconocimientos, honores y calles a todos los agentes del comunismo y estalinismo en España».

«El Parlamento Europeo condena el Comunismo y el Estalinismo y obliga al Estado Español a: – retirar los reconocimiento, honores y calles a todos sus agentes en España (Carrillo, Pasionaria, Negrín, Largo Caballero, Brigadas Internacionales….). – Informar en los Colegios, Centros Educativos y Televisiones de los crímenes del Comunismo (Tren de la Muerte, Paracuellos….). Pedro Sánchez y la izquierda española deben de cumplirla».

Esto que recorre WhatsApp es un bulo inspirado en una resolución no vinculante del Parlamento Europeo, del 19 de septiembre, que muestra la preocupación de la entidad por la existencia de monumentos y símbolos que ensalzan los regímenes totalitarios en algunos Estados miembros de la Unión Europea, sin citar al «Estado Español» ni a ningún otro y tampoco nombre alguno.

En el Este de Europa siguen quedando muchos de esos símbolos en lugares públicos. Pero en nuestro país abundan más los símbolos del otro lado, los franquistas, que tuvieron casi 40 años para retirar los comunistas y poner los suyos. Así que no parece que esa resolución del Parlamento Europeo esté ideada precisamente para España.

El Parlamento Europeo condena el comunismo y sus consecuencias, eso es cierto, pero únicamente con una resolución no vinculante, que viene a significar que eso que dice es lo que le parecería bien, pero que cada cual actúe como considere. Es solo una declaración de intenciones, sin obligatoriedad alguna.

Es posible que este compartido de WhatsApp esté inspirado en una entrada de un blog llamado Verdades Ofenden, que confunde al mundo afirmando que «una norma europea de obligado cumplimiento impone al Gobierno español retirar los reconocimientos, honores y calles del comunismo y estalinismo», lo cual es una interpretación libre, errónea y falseada.

La resolución no solo previene de las maldades del comunismo, que anima a incluir en los libros de texto, también pide que se instaure el 23 de agosto como Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del estalinismo y del nazismo. Pero nada más. Viene a ser como las instrucciones del lavavajillas, que no les suele hacer mucho caso.