Opinion · Bulocracia

Bulos de asteroides letales que nos acechan

Cada cierto tiempo, algún medio nos sorprende con la noticia del inminente choque de un asteroide contra la Tierra con consecuencias devastadoras, hecho que hasta ahora solo tiene dos vertientes: las noticias que son rotundamente falsas y las que no lo son del todo pero solo hablan muy al final de las mínimas posibilidades de que se dé el impacto.

Y es que es un hecho que hay a quienes les gusta exagerar y recrearse, sobre todo a las agencias de noticias rusas y a medios como La Razón, que siempre tienen algún asteroide presente.

En lo que va de año han sido al menos cuatro las informaciones sobre supuestas alertas de meteoritos que nos iban a fastidiar a lo grande en diferentes cabeceras, pero son muchos años ya de falsas amenazas como para darle mayor importancia.

A los asteroides de este año podríamos añadir como igual de devastador el de enero de 2018, cuando nos iba a visitar otro que chocaría terriblemente contra nuestro mundo. Y resulta que la NASA lo desmintió entonces afirmando que, efectivamente, existía el asteroide e iba a pasar a una distancia no muy lejana, menor a diez veces la que hay entre nuestro planeta y la Luna: 4,2 millones de kilómetros. Si pasó, algunos no nos dimos cuenta.

Hay muchos meteoritos más supuestamente peligrosos en los últimos tiempos y muchas más informaciones alarmistas sobre su llegada, aunque hemos seguido viviendo para no verlo. Cuatro años antes de este último pedrusco estelar desmentido por la NASA, en 2014 otro asteroide, esta vez enorme, el UR116, de unos 400 metros de tamaño, se dejó ver cerca de la Tierra, provocando que algunos previeran el apocalipsis. Pero aquí seguimos. Esta súper piedra que tarda tres años en orbitar en torno al Sol, de vez en cuando surge en algún telescopio espacial, pero no se la ve venir.

En 2016, el NF23 también parecía una amenaza cuando se aproximó a algo menos de cinco millones de kilómetros de la Tierra, más de trece veces la distancia a la Luna, con los mismos resultados.

El hecho de que a los asteroides se les bautice con nombres que parecen matrículas, ayuda también a no recordar cómo se llaman y a sembrar más desconcierto. Algunos se preguntan si es solo uno o unos cuantos los que presuntamente nos acechan desde hace tiempo.

«La pirámide de Giza»

De esto de los asteroides amenazantes «a 32.000 kilómetros por hora», a mí lo que realmente me convence es con qué se compara su tamaño. Porque ahí es un clásico «la gran pirámide de Giza», de Guiza, en castellano; también conocida como pirámide de Keops o de Jufu.

No pueden comparar con cualquier otra cosa, tiene que ser con la gran pirámide esta, como si todos tuviéramos claro su tamaño. Si la has visto, te haces una idea; pero si no, pues no. A ver, la pirámide medía de alto casi 147 metros, ahora 136 y Torre Europa, en Madrid, por ejemplo, mide 120 metros. Ahí nos hacemos una idea, al menos los madrileños. La pirámide es casi veinte metros más alta que la Torre Europa, y tiene de ancho 230 metros. Dos campos de fútbol, a lo largo, serían 210 metros. Ahora sí: ¡Es enorme la pirámide de Guiza! Si es como ella, menudo pedazo de pedrusco el asteroide.

En todo caso, ante una noticia de un asteroide que en breve impactará contra la Tierra, siempre es posible comprobar sus presuntos efectos a través de la página de la NASA y su apartado de asteroides. Porque esto ya es un poco como lo de Pedro y el lobo: «Que viene el asteroide», «que bien el asteroide», y resulta que el meteorito en cuestión, si es que existe, lo más cerca que pasa siempre de la Tierra es a millones de kilómetros, y ni nos va ni nos viene.