Bulocracia

El tuit falso de Maduro que sacrifica a niños terminales

"Vivimos un verdadero proceso histórico donde los niños con enfermedades terminales deben sacrificarse para salvar la revolución. Serán recordados como niños héroes y patriotas en la Historia".

No sé si la revolución bolivariana puede salvarse e incluso desconozco si lo que ocurre en Venezuela es revolución o subsistencia. El caso es que esta frase, atribuida presuntamente a Nicolás Maduro, recorre las redes sociales para alborozo de sus detractores.

Que Maduro es capaz de afirmar cosas inusitadas es cierto, de eso no hay duda. Ejemplo: "Viene pernil completo, grande y gordote para todos los CLAP", señalaba a finales de diciembre de 2018 imbuido en su faceta anual de Papá Noel cárnico.

Esto, traducido a un castellano que podamos entender, viene a decir que ‘están al caer las piernas de cerdo completas, grandes y "gordotas" para que las distribuyan todos los Comités Locales de Abastecimiento y Producción', grupos encargados de entregar alimentos casa por casa en Venezuela bajo el amparo del Gobierno.

Luego no hay perniles, los reciben solo algunos, como ha vuelto a ocurrir en 2019, el mes pasado, pese a las "13.500 toneladas" de pierna de cerdo que el régimen de Maduro le compró a Rusia por 11 millones de euros.

"Garantizaremos al pueblo venezolano el alimento que requiere en esta época decembrina", comentó Nicolás Maduro al respecto. Lo malo es que esas 13.500 toneladas de pernil de cerdo ruso tampoco alcanzaron este año para los 26 millones de venezolanos que quedan en el país.

Pero, al margen de piernas de cerdo, no son de Maduro las frases nazis que emplazan a que los niños con enfermedades terminales se sacrifiquen. Es una manipulación para endosarle al presidente venezolano la autoría de la burradas utilizando sus redes sociales y concretamente su Twitter.

De todas formas, con Maduro pasa un poco como con Confucio, Gandhi y Paulo Coelho, que pueblan Internet montones de textos que se le atribuyen y no son suyos.

Lo cierto, en todo caso, es que en las redes de Maduro no hay nada de esto, que tampoco jugaría mucho a su favor ni en su país ni fuera de él. Y además tiene de por sí poca credibilidad y poco sentido compartir un tuit como imagen en lugar de retuitearlo directamente.

En este caso no se podría, porque el tuit es falso. Han hecho una captura de la cuenta genuina de Maduro, donde agradecía su ayuda al Gobierno de Noruega; han puesto la frase que han querido donde antes había una del presidente venezolano y han difundido la imagen resultante.

Luego otros han hecho suyo el asunto y han fabricado otras versiones, ya sin alusión a la cuenta tuitera del líder bolivariano, y las han compartido igualmente con otra foto o retorciendo un poco más la idea: "Los niños con enfermedades terminales deben ser sacrificados para no provocar más gastos al país y así poder salvar la revolución. Serán héroes y patriotas".

Pedir públicamente que se sacrifique a alguien, sean cuales sean sus circunstancias, con el agravante de que se trate de niños y enfermos, es incompatible con la mayoría de códigos penales del mundo. Maduro ofrece constantemente discursos de horas en los que aporta toda clase de argumentos con mayor o menor lógica, pero aún no le ha dado por el sacrificio de niños terminales. Quizá si se entera del falso tuit le dedique una arenga. O una arepa.