Bulocracia

Las "quejas" en Murcia que ha generado el debate sobre la censura parental

La ministra de Educación, Isabel Celaá, ha dado este lunes un mes de plazo al Gobierno trifachito de Murcia para que retire el "veto parental", promovido por Vox, y restaure "la legalidad". Ya lo saben, pero no contestan.

Celaá ha advertido que, de lo contrario, el Gobierno de España llevará al de Murcia a los tribunales, porque la medida supone "una censura previa que va incluso contra la libertad de cátedra". La ministra aprovechó el día que nueve comunidades autónomas donde manda el PSOE se unían para rechazar el también denominado "pin parental" para comunicarlo.

Esta norma que Vox & company pretenden que cale empezando por Murcia obliga a la dirección de los centros educativos a informar a los padres sobre cualquier materia, charla, conferencia, taller o actividad que se prevea desarrollar si tiene algo que ver con género, sexualidad, feminismo y el colectivo LGTBI. Y en esas situaciones los padres deciden.

El caso es que esto se impulsa desde Murcia y, al margen de estar o no de acuerdo, se ha respaldado con un dato que no es cierto, o que es rotundamente falso, aportado en rueda de prensa por el secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea:

"El pin parental no ha generado absolutamente ninguna queja en Murcia".

Bien es cierto que hay más críticas desde que lo ha dicho. Sobre todo porque muchos aún no conocían el asunto. Pero "quejas" que parten de Murcia hay a raudales. Es más, un único murciano podría desmontar el argumento de García Egea y he aquí un ejemplo lleno de ironía.

El dibujante murciano Juan Álvarez Montalbán lo ve de esta manera en su Facebook, con butaneros, y se lo dedica a "todos aquellos que votan a ese partido fascista que termina en x. Fin de la polémica".

Pero la oposición murciana también ha hecho pública sus quejas, al igual que los educadores agrupados en el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza de la Región Murciana, la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnas y Alumnos de la comunidad o los colectivos locales LGTBI, que además de pedir la retirada de la censura parental, han reivindicado el "derecho a saber".

El secretario general del PSOE en la región, Diego Conesa, por su parte, piensa que los murcianos no se merecen ser "conejillos de indias de Vox", o "el tonto útil", y a la iniciativa la llama "pin Abascal". Conesa asegura que el veto "daña a España y a la región, porque dañan la convivencia y la autonomía en los centros educativos y vulneran los derechos de los menores".

El ministro José Luis Ábalos no es murciano, sino valenciano, pero el pasado sábado dijo en Murcia en un mitin que el "veto parental" convierte la comunidad en "un banco de pruebas de la ultraderecha y el fascismo", de lo cual  culpó a Partido Popular, Vox y Ciudadanos, que "no respetan la Constitución ni los derechos de la infancia".

Lo curioso es que el líder del PP, Pablo Casado, sí admite que existen "las críticas de la izquierda" a esta censura, o "quejas", aunque no especifica si desde Murcia. También afirma que en su partido pensaron en ese veto, pero no lo incluyeron en su programa -se lo ha tenido que recordar Vox- y cree que Pedro Sánchez "fabrica una polémica" para desviar la atención sobre otros asuntos más relevantes. En todo caso, como vemos, al censura parental sí "ha generado" alguna "queja en Murcia". Unas cuantas.