Bulocracia

Vitamina B17 contra el cáncer, medio siglo de palos científicos

"No hay ninguna enfermedad tal como el cáncer, puesto que es solo una deficiencia de vitamina B17. A pesar de que la cura del cáncer existe desde hace mucho tiempo, no se ha dado a conocer por la sencilla razón de que llena los bolsillos de las industrias farmacéuticas".

Varias supuestas alertas similares a esta, que aseguran que la vitamina B17 cura el cáncer pero se oculta porque le interesa a algunos, recorren ahora las redes sociales reabriendo una polémica mundial cincuentenaria.

Se trata de una cuestión de la que se viene hablando desde finales de los años 60, aunque en cinco décadas no se ha aportado evidencia científica alguna que certifique que la B17 cura el cáncer; al contrario, tiene muchas contraindicaciones y puede ser peligrosa. Y esto sí lo afirman los científicos. De hecho, existen muchos estudios que desmitifican como panacea contra el cáncer la vitamina B17, también conocida como amigdalina, laetrile, laetrilo o laetril. Pero no hay informes que puedan corroborar su eficacia.

La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos acabó declarando ilegal la amigdalina en 1980, aunque tuvo que pelear antes con varios estados que se oponían. También la prohíbe la Agencia Europea del Medicamento. La amigdalina contienen cianuro, que en cantidades mínimas no supone un riesgo para la salud, pero a partir de cierta dosis es tóxica e incluso mortal.

Dos años después de ser declarada ilegal, New England Journal of Medicine afirmaba en 1982 que, tras ser tratados con laetrile un total de 178 pacientes con cáncer, "no se observó ningún beneficio sustancial en términos de curación, mejoría o estabilización del cáncer, alivio de los síntomas o extensión de la esperanza de vida". Por el contrario, "los riesgos de la terapia se evidenciaron en varios pacientes que reportaron síntomas de toxicidad por cianuro o niveles de cianuro en la sangre que se acercaban al rango letal". El estudio extraía la conclusión de que "el laetril es una droga tóxica que no es efectiva como tratamiento contra el cáncer" y acarrea "peligro de envenenamiento".

En el año 2000, The New York Times también salía al paso del presunto poder sanador de la vitamina B17, que "ni siquiera es una vitamina". Recordaba entonces el diario estadounidense que la FDA advertía sobre la toxicidad de "una mezcla hecha de semillas de albaricoque que se promueve como una cura para el cáncer".

Un estudio del Instituto Nacional del Cáncer concluyó después que el laetrile no combatía la enfermedad, además de asegurar que las píldoras de vitamina B17 podrían causar envenenamiento por cianuro.

La Colaboración Cochrane, por su parte, señalaba en 2006 en el Cochrane Database of Systematic Reviews que "los efectos beneficiosos del laetrile sobre el cáncer no tienen soporte alguno con base en los ensayos clínicos".

Otro informe posterior, elaborado en 2015 por profesores de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, y de la Paracelsus Medical University de Alemania; llegó a conclusiones similares: el laetrile es "inequívocamente negativo como tratamiento" contra el cáncer.

Como la FDA, el Ministerio de Salud de Canadá tacha de "potencialmente peligrosa" la vitamina B17, mientras que para la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA) "puede ser tóxica y mortal" y para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) es "un veneno que puede conducir a la muerte".

"Altamente anticancerígena"

Décadas después de la irrupción del laetrilo, sigue estando prohibido en EEUU y en casi todo el mundo, pero triunfa en Internet gracias a sus presuntas virtudes, a los envases llamativos y a sus precios: desde 14 euros el envase de 60 cápsulas hasta los casi 200 que cuesta el bote más selecto de 120 píldoras.

En medio siglo de solera no ha alcanzado ningún respaldo científico, pero eso no ha impedido que se genere una industria en torno a la vitamina B17 que hace caja y quiere seguir creciendo. Se pueden encontrar docenas de presentaciones en Internet a base de la sustancia que, al estar prohibida en medio mundo, no ofrecen garantías sobre su composición y seguridad.

Los que pondrían las manos en el fuego por la amigdalina sostienen que "se ha demostrado altamente anticancerígena, tal como descubrió el químico Ernest Krebs en el año 1950". Y resulta que el estadounidense Ernst Theodore Krebs, Jr., nacido en 1911 y fallecido en 1996, fue un "un charlatán" y "un estafador" para sus 'colegas' investigadores, que planteó como curas para el cáncer el "ácido pangámico y amigdalina".

Él fue quien creó junto con su padre el compuesto químico llamado laetrile, la versión sintética de una sustancia de origen natural, la amigdalina, presente en los huesos de algunos frutos.

También el libro del entusiasta Edward Griffin Mundo con cáncer, la historia de la vitamina B17 suelen citarlo para avalar el producto los que mandan en el incipiente sector, que no solo han logrado un amplio y rentable escaparate en la Red, también han conseguido que algunos centros médicos ofrezcan tratamientos a base de laetrilo.

El entramado incluye blogs especializados y páginas en redes con la habitual palabrería sobre curas milagrosas, 'respaldadas' por los testimonios de docenas de presuntos sanados en clínicas no supervisadas por las autoridades sanitarias.