Bulocracia

Los bulos al sol

Las mentiras sobre cómo ponerse moreno lo antes posible son un poco como las de adelgazar en tiempo récord, que hay muchas y a cada cual más falsa. En España estamos acostumbrados a que nos dé el sol y sabemos qué funciona y qué no, lo cual no quiere decir que algunos aún no lo tengan asimilado y acaben como cangrejos. Pero si se trata de turistas que vienen en busca de rayos solares y de un moreno cautivador, ahí encontramos de todo y son los británicos, especialmente los ingleses, el máximo exponente de la cantidad de tonterías en forma de bulo que pueden asimilarse y llevarse a la práctica.

Sin ir más lejos, los británicos seguían creyendo hace un año que para conseguir el bronceado perfecto lo mejor es untarse con aceite de cocina, que ellos usan poco, sobre todo los ingleses, que mayoritariamente prefieren cocinar con mantequilla. Así lo revelaba una encuesta de Asda que ponía de manifiesto que uno de cada cinco británicos seguía utilizando aceite de cocina en lugar de crema solar para broncearse más rápido.

Otros preferían optar por la opción 'a pelo' y no usar bronceador alguno, nada menos que el 33% de los británicos, decía la encuesta. Esto explica ese tono encarnado extremo que suelen lucir los turistas de esta nacionalidad que pasan días en algún destino soleado de nuestro país, y que sufren quemaduras graves en una proporción de uno de cada diez.

El aceite de cocina no protege contra los rayos, simplemente calienta más la piel expuesta al sol con el consiguiente estropicio, provocando quemaduras y dañando los tejidos hasta dibujar cicatrices duraderas, y favoreciendo el cáncer de piel. Lo curioso es que este asunto empezaron a creérselo los británicos en los años 60 y así siguen.

Éste es uno más de los bulos sobre sol y bronceado que podemos ver en Internet, incluso con el respaldo de algunos blogs de medio pelo, y que desmienten distintas entidades, como la Asociación de Profesionales de la Farmacia (Asprofa). Ahora, tras el confinamiento provocado por la pandemia del Covid-19, han surgido nuevos bulos y los hay tan zafios como el del aceite para cocinar como acelerador de la morenez.

Uno de ellos afirma que este año debemos tomar el sol con mayor intensidad y sin protección solar porque "la cuarentena ha reducido nuestras reservas de vitamina D" y  por culpa de los bronceadores "no sintetizamos bien" la vitamina citada. Pero esta 'teoría' únicamente nos llevará a exponernos más a quemarnos. Es falso que untarse con protectores impida que sinteticemos la vitamina D y hacen falta solo unos minutos de sol para corroborarlo.

Ha surgido igualmente otro bulo que dice que no necesitamos protección para el sol bajo la ya clásica mascarilla que lucimos casi todos o en sus alrededores, práctica que sin duda ha de resultar un asco pero que es recomendable porque la mascarilla no impide que pase toda la radiación solar.

Hay otros bulos más clásicos, como el que afirma que basta con broncearse una sola vez al día para no quemarse, argumento que se desmonta casi solo, ya que el agua elimina buena parte del protector o todo aunque sea resistente al líquido. Por lo general, estas cremas duran unas dos horas en la piel, aunque algunas menos. Así que si se continúa expuesto al sol, ésa debe ser la pauta para volver a aplicarse el producto, cada dos horas. También después de cada baño.

El nivel de intensidad de uso lo marca el propio bronceador, su grado de protección, su densidad y la cantidad que se emplee. No todos son iguales. Existen con distintos tipos de filtros de diferente efectividad, aunque ninguno garantiza la impermeabilidad total a la radiación. Por eso con todos acabarás poniéndote moreno, aunque con los potentes tardarás mucho más.

Otra falacia clásica con la que están encantados los fabricantes es que los bronceadores no duran de un verano para otro. Les contradice la información que figura en las cremas solares, donde se cita "3M", "6M" o "12M" en función de los meses aproximados que dura el producto desde el momento en que se abre. Si se conserva bien, seguirá siendo efectivo.

Que las pieles morenas resisten mejor los rayos solares que las más blancas es cierto, y que se ponen morenas más rápidamente, también. Pero eso no quiere decir que las personas negras no se quemen, que se queman, y no necesiten protector. El sol incide y causa estragos en todas las razas. En unas más que en otras, pero en todas.

Tampoco es cierto que no sea necesaria la crema solar cuando está nublado, ya que las nubes dejan pasar parte de la radiación ultravioleta. En todo caso, el sol es siempre una agresión hacia nuestra piel y estar moreno no es sano. Eso es un hecho.