Bulocracia

La imagen de 1962 que no predecía el coronavirus

Podemos encontrarnos en Internet con una imagen que recorre las redes sociales desde hace algunas semanas y que ha vuelto a tomar fuerza a juzgar por la gran cantidad de compartidos recientes que atesora. Tanta difusión posiblemente atienda a que docenas de páginas web de todo el mundo se han hecho eco de ella, comentándola cada cual a su manera, eso sí.

Se trata de una ilustración en la que aparecen muchas personas cada una dentro de algo que puede recordar a un mini automóvil-cápsula y de la que se dice de todo: algunos simplemente comentan que es de 1962 y que refleja cómo sería la vida en 2022, otros hablan de que su autor se adelantó a su tiempo sin relacionar la imagen con hecho alguno, y están los que quieren ver en la imagen la profecía de un iluminado hace casi sesenta años: "En 1962 un artista ya predijo que en 2022 sería la pandemia de la Covid-19 y tendríamos que aislarnos".

Lo único cierto de esas afirmaciones es que el dibujo, efectivamente, fue realizado en 1962 y que su autor se adelantó a su tiempo, aunque quizás demasiado.

Se trata de una obra del ilustrador y caricaturista italiano Walter Molino, nacido en Reggio Emilia el 5 de noviembre de 1915 y fallecido el 8 de diciembre de 1997 en Milán. El artista sí mencionaba el "futuro", aunque en ningún momento citaba año alguno ni hacía alusión tampoco a que su obra llevara por título "Vida en 2022".

Molino pretendía plasmar que el aumento del tráfico rodado en las ciudades acabaría siendo un problema que nos llevaría a vernos en circunstancias sorprendentes.

La ilustración se publicó en la revista italiana La Domenica del Corriere el 16 de diciembre de hace 58 años y los vehículos que vemos en la imagen los bautizó Molino con el nombre de singoletta, "pequeños autos que transportan a un pasajero de pie, lo aíslan del exterior y ocupan poco", y que serían la 'solución' al ya por entonces incipiente problema de las congestiones de tráfico en las grandes urbes.

Es una visión futurista muy particular con ciertas dosis de realidad, pero que nada tiene que ver con hipotéticas pandemias venideras.

Molino fue ilustrador de La Domenica del Corriere desde 1941 y colaboró en otras publicaciones, como la femenina Grand Hotel, aunque se hizo popular sobre todo por sus historias cómicas un tanto surrealistas.

En esta ilustración viral, Walter Molino no quería llamar la atención sobre el "distanciamiento social" que obviamente también se plasma pero por otras circunstancias. Simplemente trataba de dar una visión de las consecuencias del excesivo tráfico en las ciudades en el futuro, aunque en el presente su interpretación nos sigue pareciendo exagerada.