Bulocracia

Al emir de Baréin no le acompaña un robot guardaespaldas

"El emir de Bahréin llegó a Dubai con su robot guardaespaldas. Los robots de la era espacial ya no son una fantasía".

Desde agosto prolifera en las redes sociales un vídeo -o varios- en el que el presunto "emir de Baréin" se pasea por una feria seguido de su presunto "robot guardaespaldas". Y ni una cosa ni otra.

Por cierto, el nombre de ese pequeño reino insular ubicado en el Golfo Pérsico y lleno de petróleo se escribe Baréin en castellano, sin H; y Dubái lleva tilde.

La persona que sale en el vídeo perseguido por un fornido robot no es el emir de Baréin y el robot no es guardaespaldas de nadie. El emir bareiní de verdad es Hamad bin Isa Al Jalifa y el artefacto se llama Titán, bautizado como "el futuro del entretenimiento". De hecho, se puede alquilar para animar eventos de todo tipo.

El vídeo no está grabado en Dubái, uno de los siete Emiratos Árabes Unidos, sino en el vecino de Abu Dabi. Allí suele celebrarse cada dos años la Exposición y Conferencia de Defensa Internacional, Idex, "la feria del sector más grande en Oriente Medio". Las imágenes corresponden a la última edición, la de 2019, que se llevó a cabo en el mes de febrero. Para el mismo mes de 2021 está programada la siguiente.

También algunos medios han dado por bueno que el robot protege al emir de Baréin, cuando en el vídeo sigue a una persona de la feria ataviado con 'ropa local' y, sobre todo, lleva un lustro sirviendo de promotor de eventos por medio mundo.

Titán mide dos metros y cuarenta centímetros y es un "disfraz parcialmente mecanizado", diseñado por Nik Fielding y creado y gestionado por la empresa británica Cyberstein Robots Ltd en el año 2004, que tiene en catálogo a varios titanes iguales.

Pesa 60 kilos, su cabeza quiere parecerse a un cráneo y sí, se manejan algunos de sus elementos de manera remota, pero también "lo controla parcialmente un actor". Es decir, que va un tío dentro. O tía.

Al margen del "actor" interno, "también puede ser controlado por un asistente externo, especialmente cuando el actor se encuentra con una crisis potencial que es impredecible". O sea, cuando al que va dentro le da un jamacuco. "Entonces un asistente externo puede tomar el control remoto del cuerpo. (Por ejemplo, si un niño aparece en una zona visual ciega, el asistente puede hacerse cargo de la manipulación para evitar dañar a las personas que lo rodean)", dicen de Titán sus promotores.

Titan, en todo caso, no está concebido para ser guardaespaldas. Ni siquiera es tan robot como parece, y menos del emir de Baréin.