Bulocracia

Coca-Cola y el etiquetado en catalán

Hay quienes comparten cuestiones de hace años como actuales y se quedan tan anchos. Al margen de si ese tema de hace tiempo era entonces verídico o falso -que poco importa años después porque siempre estará desfasado-, compartir cosas viejas como nuevas sirve para poco más que para confundir a la gente. Aunque también delata que quien relanza tales cosas lo hace simplemente por inercia, igual que difunde cada día montones de otras cosas que le llegan a sus redes sin plantearse si serán ciertas o no. A estos, quién ofrece patrañas al mundo da igual y en qué fecha, menos. Ellos comparten sin más.

Un par de ejemplos de esta práctica inútil los tenemos en una supuesta alerta de junio de 2018, de la que ya hablamos, que cita que se necesitan donantes de sangre y ya era un bulo hace dos años, pero ha vuelto a compartirse en las redes sociales el pasado 7 de noviembre; o en otro asunto que trata algo que suele ser carne de bulo, otra presunta alerta, esta vez de perras "robadas" en 2014 y compartido nuevamente el 22 de noviembre, seis años después.

Pues lo mismo sucede con el viejo asunto de la negativa a etiquetar sus productos en catalán por parte de Coca-Cola. La multinacional estadounidense no incluye esta lengua en sus artículos, y esto se lo viene reprochando, al menos desde principios de los años 90, el sector más independentista de Catalunya, especialmente la Plataforma per la Llengua.

Ya en sus orígenes, el 9 de febrero de 1994 esta plataforma llevó a cabo una protesta en un acto de Coca-Cola en el Palau de la Música Catalana. Después ha promovido muchos más actos, como el de diciembre de 2008, cuando la entidad logró reunir más de 18.000 latas vacías de Coca-Cola en la plaza Catalunya de Barcelona -récord Guiness- para reivindicar, en balde, que Coca-Cola incluyera el catalán en sus etiquetas.

La cuestión de siempre en 2013.

La archiconocida firma de bebidas de Estados Unidos hizo caso omiso entonces y desde entonces. Lo cual no impidió que quienes aplaudieron la decisión de Coca-Cola se enfrentarán a ella ocho años después por otro motivo bien distinto: el supuesto guiño de la compañía americana al independentismo catalán tras integrarse en Diplocat, el servicio de Exteriores catalán, donde ya estaban 38 entidades más.

En 2008, Coca-Cola sufrió con fuerza el boicot del independentismo catalán por no etiquetar en esa lengua. Pero es que en 2016 padeció el boicot de los que no apoyan la independencia por el aparente guiño, a su juicio, a la causa secesionista al integrarse en una plataforma donde todos lo son. Incluso se creo el hastag #CocaColaRompeEspaña y se tachó de independentista radical a Sol Daurella, máxima representante de Coca-Cola en la Península Ibérica.

Ahora, como si tal cosa, en los foros más a la derecha se vuelve a ensalzar a Coca-Cola por no etiquetar en catalán sin que exista ninguna percha actual a la que agarrarse. Se ve que ya no se acuerdan de su integración en Diplocat. No toca. No hay quien lo entienda.

Durante tres décadas de vez en cuando le da a determinados sectores por volver a resucitar que Coca-Cola no etiqueta en catalán, cuando apenas ha habido novedades en ese sentido en esos treinta años. Resulta incluso curioso que ahora haya incluso quienes, para defender que Coca-Cola mola porque niega el catalán, han compartido como actual y novedoso un tuit al respecto que José Oneto publicó en su cuenta el 1 de agosto de 2018. El periodista falleció el 7 de octubre de 2019, pero algunos que utilizan sus argumentos aún no se han enterado.

Las principales marcas de bebidas catalanas etiquetan en esa lengua y a ellas se han sumado empresas de fuera, como Inditex desde primavera de 2019 en sus marcas Zara, Bershka, Stradivarius y Pull & Bear-también etiqueta en gallego y en vasco-. Fue después de que la Plataforma per la Llengua alertara a la Generalitat y ésta expedientara a la multinacional española por omitir la lengua catalana en su prendas de Zara y vulnerar así la Ley del Código de Consumo regional.

Coca-Cola y otras como Nestlé, Danone, Playmovil o Lego se han agarrado hasta ahora para obviar el etiquetado en catalán a que la norma nacional impone solo el castellano y defienden que ésta prima sobre la autonómica. La Plataforma per la Llengua, por su parte, considera que "los productos vendidos en Catalunya solo en castellano se venden de manera irregular y fuera de lo que establece la ley".

Al menos también se han hecho muchas coñas en las redes sociales sobre Coca-Cola y el idioma catalán para amenizar la cuestión, incluso incluyendo a su gran rival comercial, Pepsi, en el mismo contexto.

En definitiva, Coca-Cola no etiqueta en catalán pese a que entidades como la Plataforma per la Llengua de Catalunya se lo llevan demandando décadas. Pese a ello, a la compañía se la ha tachado tanto de constitucionalista como de independentista y se ve que ahora 'toca' volver a lo primero. Podemos comprobarlo en foros de Internet más allá de la derecha, donde vemos la misma historia de siempre pero publicada como nueva el pasado 16 de noviembre.

No es que sea un bulo que Coca-Cola no etiqueta en catalán, lo que es rotundamente falso es que este asunto esté de actualidad constantemente, para decir lo mismo, desde hace treinta años. Además, siempre que se comparte en las redes que "Coca-Cola se niega a etiquetar en catalán", pero no se suele decir mucho más.