Bulocracia

Expertos en vacunación de pacotilla

Ya apuntábamos en Bulocracia el pasado 29 de diciembre, en Adiós a un año en el que una terrible pandemia también multiplicó los bulos, que "las falacias sobre la Covid-19 se centran ahora en las 'maldades' de las vacunas y de vacunarse", por los presuntos terribles efectos adversos que están sufriendo ya algunos en su intento de inmunizarse. Si en marzo de 2020 había quien lo sabía todo sobre el recién llegado coronavirus, ahora pasa lo mismo con los efectos de las vacunas. Y no tenemos ni idea.

La vacunación frente a la Covid está deparando en todo el mundo una incidencia variopinta que incluye casos sorprendentes, como los positivos después de vacunarse, pero la producción de bulos al respecto es mucho mayor, animada sin duda por el hecho evidente de que cuando se afrontan temas desconocidos es bastante más fácil crear patrañas que parezcan creíbles. En cualquier parte, además.

Por eso desde mediados de diciembre, cuando era inminente comenzar a vacunar en todo el mundo, las mentiras sobre las vacunas contra el persistente virus se suceden, y lo que nos queda. Después de llegar las primeras dosis la imaginación se ha desbordado: "El primer paquete de vacunas contra la COVID-19 que ha llegado a España lleva el logo de una empresa de microchips. Yo ahí lo dejo".

Esto lo 'dejaron' en las redes sociales el 26 de diciembre. Entonces comenzó a compartirse este texto acompañado de una imagen en la que se ve un paquete decorado con logos del Gobierno de España y "Softbox". La foto incluye a una empresa de "electrónica y microchips" cuya función en este caso es controlar la temperatura de las vacunas durante todo su traslado, ya que deben conservarse a 70 bajo cero. Softbox facilita los "conservadores térmicos" y, ya que lo hace, incluye su logo en los paquetes. No hay más.

También de las jeringuillas se afirma que "no administran nada", que "se mete la aguja para dentro y no te ponen nada", cuando se trata de una aguja retráctil; y de las vacunas que son "solo placebos" en el mejor de los casos. Otros van más lejos y dicen que recibirlas provoca "irritaciones en la piel", "inapetencia" y hasta "daños cerebrales". Hay listas de "contraindicaciones", de leves a severas, en las redes sociales surgidas como por arte de magia, como si los expertos de verdad hubiesen valorado los efectos al milímetro tras la administración a parte de la población de la primera de las dos dosis.

Al margen de sus resultados globales, que están por verse, las vacunas suscitan suspicacias porque sí, y porque cierto es que ya hay casos desconcertantes y acabamos de empezar, como la muerte de una enfermera portuguesa súbitamente dos días después de vacunarse. Eso genera dudas reales. Lo que no es verdad, no se ha probado, es que falleciera antes otra sanitaria "tras ponerse la vacuna de Pfizer-BioNTech", que "los ancianos que son vacunados están muriendo todos" o que Suiza haya "prohibido la vacuna ARN que viene de Alemania" porque "¡provoca la muerte de 3 de cada 4 vacunados!".

Así funcionan también las redes sociales. Y como la Covid incide a nivel planetario y la vacunación también, los bulos, como el virus, tampoco entienden de fronteras. Por ejemplo, no es cierto que en Argentina se haya "suspendido la vacunación en toda la ciudad de Rosario debido a la cantidad y severidad de las reacciones adversas presentadas" o que "una cabo primera del Ejército argentino" haya "muerto por la vacuna rusa Sputnik V", que nunca le administraron.

Como mucho de lo que se le atribuye al médico colombiano Manuel Elkin Patarroyo, "doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Nacional de Colombia y experto en Inmunología y Virología", cuya credibilidad de por sí anda por el subsuelo por sus descabelladas 'teorías' sobre el virus durante la pandemia, que otros han aprovechado para poner en su boca cuestiones inventadas aún más profundas.

El 'extraño caso' de "Sandra Romero"

Pero en maquinaciones sobre la vacunación frente a la Covid-19 se lleva la palma el asunto de "Sandra Romero", con la foto de sus presuntas piernas enrojecidas y un comentario que comienza como si presentara una denuncia: "Hola, soy Sandra Romero, DNI 37263954. Me puse la vacuna Sputnik V el martes por la tarde y el jueves me produjo reacciones en la piel, acudí al médico pero me ignoraron, hoy por la tarde me agarró fuerte dolor de cabeza y malestar estomacal".

El DNI 'es válido' tanto para España como para Argentina, que es donde más se está difundiendo este bulo. Esta cuenta salió al paso el 2 de enero asegurando que "esto fue un experimento social para dejar en ridículo al macrismo. La foto de perfil es Lilia de joven El dni es es otra persona, si no me equivocó es de @nacholastrabaez vi que lo estuvieron etiquetando La imagen fue sacada de Google".

En fin, cuestiones peregrinas en busca de notoriedad disfrazadas de experimento sociológico, ya trillado, además: "Cualquiera puede crear una fake news y ser viral, así como saben que esta es mentira, todas las demas también son mentiras. La diferencia es que esta saben que es mentira porque la autora lo esta diciendo.".

Todo esto de "Sandra Romero", además de falso, en España pilla un poco lejos, aunque eso no impide que también se comparta en nuestro país como ejemplo de que 'vacunarse es malo'. La cuenta de Twitter de origen está siendo defenestrada, pero ha sido "temporalmente restringida" y ni vacunas Sputnik V ni flautas andinas.

Todo es nuevo en lo que a vacunación contra la Covid-19 se refiere. Por eso se debe discriminar al informarse y hacerlo por los medios de comunicación, que para eso están. Y contrastar, que los hay retorcidos. Pero nunca creerse al dedillo las presuntas alertas de las redes sociales, donde cualquiera puede idear patrañas a demanda.

'Vacuna matata'.