Bulocracia

Por qué San Valentín es un fake para la Iglesia

Llega el Día de los Enamorados y la Policía Nacional nos recuerda que "muchos ciberdelincuentes aprovechan los días previos a San Valentín para estafar a través de webs de citas, Apps, salas de chat... Intentan convertirse en tu crush con el único propósito de obtener dinero o datos personales".

Son prácticas habituales en muchos de los bulos que esconden timos. Aprovechan fechas señaladas para enmascarar prácticas fraudulentas y ahora tienen la percha de San Valentín que marca el calendario. Y qué moderna la Policía, por otra parte: "tu crush"... Tu 'coleguita', ya puestos, que dirían en mi barrio.

Jergas aparte, es cierto que el invento comercial del Día de los Enamorados se intenta aprovechar con engaños en las redes sociales, como los días navideños, Halloween, el Black Friday y el Cyber Monday... En definitiva, cualquier fecha señalada del año, especialmente si conlleva gastos. Así que muchos de los timos convencionales que rastrean datos para hacer caja son susceptibles de surgir disfrazados los días previos al 14 de febrero.

Pero, ¿y San Valentín?, ese santo o personaje. Como el resto de conmemoraciones que deparan desembolsos económicos, es un bulo es sí mismo y el carácter comercial hace décadas que sustituyó a los presuntos argumentos religiosos de sus orígenes que, por su parte, ni la propia Iglesia Católica se cree.

San Valentín es, o era, una fiesta romana de tres días que el papa Gelasio I convirtió en festividad cristiana en el año 494. En sus orígenes se pensó en conmemorar las buenas acciones siglos antes de San Valentín de Roma y su concepto universal del amor y la afectividad. Ese es el poso religioso, en la práctica San Valentín se celebra en todo el mundo al margen de lo divino y consiste en regalar algo a la persona amada y festejarlo en compañía.

San Valentín conlleva incertidumbres, como la propia fecha que comenzó a ocupar en el calendario en el siglo V, el 14 de febrero, que hace mucho que no es la suya. El día corresponde a San Cirilo y San Metodio desde 1969 para la Iglesia Católica, que restó crédito a San Valentín hasta el punto de borrarlo del santoral, donde llevaba quince siglos. Pensaban que su asociación con el amor era algo idílico inventado más tarde por los enemigos de su fe y convertido en leyenda.

San Valentín habría sido capturado, encerrado y decapitado, pero hace 52 años la Iglesia Católica dudó incluso de su existencia y lo apartó, no así las iglesias ortodoxa, anglicana y luterana, que continúan venerándolo.

Casar y morir

La historia de San Valentín está ambientada en el Imperio Romano y lo presenta como un médico de Roma reconvertido en sacerdote, que murió por casar a parejas jóvenes en secreto en las bodegas de las cárceles. No le importaba que el emperador Claudio II hubiera prohibido a los soldados contraer matrimonio por considerar que los solteros sin hijos eran más útiles.

A San Valentín le capturaron, le encerraron y acabaron cortándole la cabeza, y eso que durante su cautiverio supuestamente había sanado de su ceguera a la hija del carcelero, a la que escribió una carta que rubricó con un "de tu San Valentín".

De todo esto también hay versiones y tratándose de relatos religiosos, todo es posible. Existe un sector 'disidente' en la Iglesia que a nivel particular piensa que "San Valentín antepuso su misión a su vida y la ofreció por la validación del sacramento del amor". Pero San Valentín es un fake para la Iglesia Católica como entidad y no le da crédito desde hace más de medio siglo, a diferencia de las tiendas.