Bulocracia

Dinamarca no obliga a sus agricultores a plantar flores para las abejas

Después de que se extendiera el idílico bulo de "La Luna ruso-canadiense que causa furor", del que hablamos hace cuatro entradas, llega de manera masiva a las redes sociales la farsa de que "En Dinamarca, la Ley obliga a los Propietarios Agrícolas a Plantar con Flores para las Abejas el 5% de sus tierras". La idea se la han creído también algunas webs, que han copiado el título literalmente, con sus numerosas e innecesarias mayúsculas.

Algo tienen en común ambos bulos y es que lo que cuentan se enclava en entornos naturales, lo que exponen es agradable y bonito y no se busca dinero, datos o timarte; engañarte sí, aunque ninguna de las dos fakes hace daño porque nadie está en contra de las flores y las abejas, de la misma manera que tampoco hay detractores de la Luna.

Por eso, esto de los agricultores daneses está arrasando en las redes sociales de todo el planeta y, además de encontrarlo en castellano, podemos toparnos con el mismo asunto en inglés, francés, portugués o italiano.

En algunos comentarios se alude incluso a que "el documental 'Mucho más que miel' de Markus Imhof, trae más información, además de una imágenes increíbles". Y eso es cierto, el documental existe y "trae más información" sobre las abejas, pero no se afirma en él que los agricultores daneses deban plantar por Ley en sus terrenos un 5% de flores para ellas.

La realidad es que no hay una Ley danesa que obligue a cultivar nada, tampoco un porcentaje de flores para las abejas, aunque existen ayudas para quienes opten por plantarlas voluntariamente en sus tierras, una medida más de las tomadas por una administración que está volcada con el medio ambiente.

Citando a su personal en Dinamarca, AFP desvela que la portavoz de la Federación de Agricultores del país, Millie Marie Christenten, ha confirmado que "no hay ninguna ley en Dinamarca que diga que los agricultores deben dedicar el 5% de su tierra a las flores para promover la biodiversidad y las abejas", algo que corrobora la Agencia de Agricultura danesa: "La ley no obliga a los agricultores a desarrollar el 5% de sus áreas en barbechos florales ni a crear fronteras de campos con mezclas de flores".

Dinamarca es una nación plenamente comprometida con la agricultura, que ocupa un 61% de su territorio. Aunque solo el 12% de la tierra se cultiva de forma ecológica, el país es capaz de producir anualmente alimentos para quince millones de personas, cuando su población no alcanza los seis millones.

El Ministerio de Medio Ambiente danés estableció en diciembre de 2020, como parte de esa prioridad por promover la biodiversidad, un presupuesto especial para "naturaleza y diversidad" de 888 millones de coronas (119 millones de euros), pero los principales objetivos son el asentamiento de los bosques y nuevos parques naturales nacionales y la preservación de las especies en peligro de extinción.

En Dinamarca no tienen una ley de obligado cumplimiento sobre flores y abejas. Quien ha fomentado este cultivo es la Unión Europea como parte de los requisitos para recibir 'pagos de ecologización', que acarrean ayudas directas de hasta 80 euros por hectárea plantada. La UE pone como condición "dedicar el 5% de las tierras de cultivo a zonas beneficiosas para la biodiversidad". Pero no solo a flores, también a árboles y a setos como inversión a la diversidad y los hábitat, además de tierras en barbecho.

El objetivo último de la UE es optimizar al máximo el rendimiento global de la agricultura en cuanto a la biodiversidad, protección de recursos hídricos y lucha contra el cambio climático. Y aquí cabe la opción -no la obligación- de plantar flores para las abejas, al igual que lo son el diseño de huertos redondos o la siembra de setos. Ni Dinamarca ni la Unión Europea obligan a los agricultores a dedicar un parte de su terreno a la siembra de flores para las abejas, pero ambas contemplan ayudas para quienes lo hagan.