Bulocracia

A vueltas con la ocurrencia de Ayuso de que el rey no firme los indultos

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, emplazó al rey Felipe VI en la manifestación de Colón a que no firme los indultos de los presos del procés, demostrando con ello que o desconoce por completo las funciones del monarca, o tiene mucho morro, o ambas cosas. Ayuso se preguntaba "qué va a hacer el rey" y mostraba su aparente preocupación porque "el Gobierno le va a hacer cómplice" de los indultos.

Aunque al día siguiente intentó recular, dice mucho de Ayuso que quisiera enmarronar al rey con un asunto en el que no puede ni pinchar ni cortar. Simplemente es inviable que se niegue a firmar nada porque la Constitución le obliga a rubricar las decisiones del Gobierno, le gusten o no.

"El rey reina, pero no gobierna". Esta frase es un clásico de nuestra Monarquía parlamentaria que fulmina la propuesta de Ayuso. El papel del rey en este asunto es meramente anecdótico. No puede negarse a firmar en ningún caso porque se estaría saltando sus funciones y, sobre todo, la Constitución. Firmar lo que considere el Gobierno es una formalidad incluida en los quehaceres del rey y está constitucionalmente obligado a hacerlo, como se establece en los artículos 62 y 64 de la Carta Magna, que también le eximen de responsabilidad alguna. Así que nunca sería "cómplice" de la decisión de indultar a los presos, simplemente estaría haciendo su trabajo.

El rey no puede tomar partido en las decisiones del Gobierno porque su papel es simbólico, solo ha de firmarlas como parte de las atribuciones de su cargo. Es más, de negarse, las Cortes estarían facultadas para inhabilitarle y sus funciones pasarían entonces el pariente mayor de edad más próximo a suceder la corona, que no sería la princesa Leonor por ser aún menor. En fin, un supuesto que no va a darse. Por eso las palabras de Ayuso en este sentido son una absurda irresponsabilidad que, además, ha confundido a buena parte de su audiencia.

Ahora ha surgido también una 'corriente' que asegura que Zarzuela está buscando requiebros legales para que Felipe VI no se vea obligado a firmar los indultos, algo que está por verse que sea cierto. Solo existe en el mundo un precedente de un monarca que se negara a dar su conformidad a una decisión del Gobierno y se dio en 1990 en Bélgica, una Monarquía constitucional, que no parlamentaria. El rey Balduino renunció al trono durante dos días alegando objección de conciencia para no rubricar la despenalización del aborto. El Consejo de Ministros recurrió la Constitución belga y apeló a una "incapacidad temporal" del monarca para ostentar su cargo, quien dejó los poderes en manos del Ejecutivo.

La diferencia es que en las monarquías constitucionales, el rey conserva el poder ejecutivo, mientras que en las parlamentarias el poder ejecutivo proviene del legislativo, elegido por los ciudadanos en las urnas. Es decir, en una Monarquía parlamentaria el rey es una figura esencialmente simbólica y el ejemplo belga no es aplicable a España, por mucho que ahora diferentes descerebrados se empeñen en que Felipe VI debe tomar cartas en esta cuestión.

Es habitual que las redes sociales de la derecha y más allá traten de tirar del rey para que se involucre en los asuntos del Gobierno, de los cuales únicamente puede ser un espectador de primera fila. A finales de marzo del año pasado, en pleno confinamiento, ya desmentimos en Bulocracia que el rey Felipe tuviera la potestad de "disolver las Cortes y nombrar nuevo Gobierno" por la "incapacidad para gobernar de Pedro Sánchez".

Y 'por el mismo precio' señalar otra sandez que seguimos viendo en esos foros de Facebook porque no llegan más lejos, que es ese comentario tan falso como victimista y estúpido que afirma que "están bloqueando por poner la foto del Rey".

Serán, en todo caso, los "amigos" en la red social quienes están bloqueando, porque Facebook no bloquea a nadie por poner una foto de Felipe VI, salvo que saliera desnudo, que es de lo poco que valora FB para suspender una cuenta.