Bulocracia

El polémico tuit que pide que los palmeros paguen una indemnización por "su volcán"

En Twitter podemos encontrar una cuenta a nombre de "Carmen Medina", "@medinitis", que luce una bandera de Canarias y se describe como "Orgullosa madre de tres hijos y activista por los derechos humanos en Melilla". Este lunes por la tarde sumaba 1.391 seguidores, no muchos; mientras que seguía a 591 usuarios de la red social del pajarito.

Esta mujer sirve ahora de blanco en las redes sociales, después de que OkDiario se hiciera eco el pasado sábado, 25 de septiembre, de un tuit que Medina difundió en su cuenta dos días antes. Así tituló el periódico de Eduardo Inda el asunto: "Una activista de izquierdas pide que afectados por el volcán "paguen por contaminar la atmósfera"".

Y efectivamente, es cierto que Carmen Medina difundió en su Twitter el 23 de septiembre que "A los habitantes de La Palma habría que hacerles pagar una indemnización económica por la contaminación que su volcán está generando en la atmósfera", y mantiene el comentario.

Tenía pinta de bulo y no lo es. Es más, un día después, Medina publicó en Twitter algo más acerca de esta cuestión:

"Vale que no estéis de acuerdo con que la contaminación del volcán de La Palma a sus habitantes les vaya a salir gratis, pero intentar ridiculizarme por mi físico, en este caso mis cejas, os define como personas".

Es decir, se reafirmaba en que la descontrolada erupción de un volcán ha de repercutir económicamente en los habitantes de La Palma, en que no "les vaya a salir gratis", como si tuvieran la culpa y al margen de que muchos lo hayan perdido todo. Aunque aflojaba y ya daba la opción de rebatir la cuestión, al tiempo que hacía un nuevo ejercicio de victimismo con el tema habitual de sus cejas pobladas, ultra presente en su Twitter especialmente cuando quiere cambiar de tema. Entonces tira de sus cejas.

Esto fue el viernes 24. El sábado 25, la "orgullosa madre de tres hijos" ofrecía el porqué de su afirmación en Twitter, reculando hasta regalar cualquier responsabilidad a su hija "de 8 años":

"El tuit de que los canarios deberían pagar una multa por la erupción del volcán lo puso mi hija Amanda que me cogió el móvil. Esta niña es incorregible".

A lo que añadió unas horas después: "Creo que los habitantes de La Palma deberían indemnizarme por la visibilidad que estoy dando a su isla a costa de mi salud y la de mi familia por todo el odio que estoy recibiendo".

Todo esto, que sigue en el Twitter de Carmen Medina, provocó alguna reacción a favor y, sobre todo, muchas en contra, muchísimas. Como "Toda la razón!! el resto de países no tenemos por qué pagar las consecuencias de los actos negligentes de otros ciudadanos" o "Fatigas me dan... usar a una menor para justificar una mala acción!" y "La misma indemnización que tendrías que pagar tú por escribir semejantes gilipolleces. Un poco de empatía y compasión ante la desgracia de miles de personas, por favor".

Como 'represalia', Medina denuncia que le han dedicado un par de bulos: "Es increíble la maldad de algunas personas: ya he visto rondando por twitter un fotomontaje mío enseñando los pechos y otra persona está extendiendo el bulo de que yo era la niña del perro y la mermelada de ricky martin", del que hablamos en Bulocracia en febrero de 2019, en su 20 aniversario.

"Actos negligentes de otros ciudadanos", ojo. ¿Se puede culpar a alguien de la erupción de un volcán?, ¿con esa frase? Medina lo hace. Afirma, reniega y acusa. No tiene sentido lo que dice. Es que parece una coña. De mal gusto, pero una coña, digna de una cuenta trol.

Carmen Medina se define como "una mujer libre, de centro-derecha, católica cuando estoy en la península e islamista cuando estoy en Melilla, queer y madre de tres hijas. Ninguna de vuestras sucias banderas me representa". Inda dice que es "una activista de izquierdas". No importa, su comentario es lamentable e ignorante hasta llegar a miserable en todo caso. No es normal responsabilizar a los palmeros de que el volcán Cumbre Vieja haya entrado en erupción, llevándose por delante los hogares y las vidas enteras de muchos de ellos, y emplazarles además a que paguen por 'contaminar' a otros; ni siquiera para buscar protagonismo.