Bulocracia

No ha dimitido una "gobernadora" australiana por recibir "sobornos de Pfizer y Astra Zeneca"

Varios mensajes compartidos en Facebook hace tres días tiran de teoría conspirativa para tratar de hacernos creer que una política australiana se ha visto obligada a dimir después de que se haya "confirmado" que había aceptado sobornos millonarios de dos empresas farmacéuticas, responsables ambas de vacunas que se están administrando contra la Covid-19.

"Confirmado: la dimisión de la gobernadora del estado australiano de Nueva Gales del Sur se debió a que su equipo recibió 65 millones en sobornos de las empresa farmacéutica Pfizer y Astra Zeneca. Lo mismo ha debido suceder en todos los países".

En este párrafo en español no se cita el nombre de la mujer, pero sí en en el texto en inglés de una captura de WhatsApp que se muestra como 'sustento' del bulo.

Se refieren a Gladys Berejiklian, de 51 años, que hasta hace unos días y desde el 23 de enero de 2017, tras la renuncia de Mike Baird, ha ostentado el cargo de primera ministra -no "gobernadora"- de la región australiana de Nueva Gales del Sur. En otro compartido, este sin captura, en la acusación incluso se incluye un hashtag de PandoraPapers (Papeles de Pandora), se ve que para darle más 'emoción' al asunto.

Antes de ser primera ministra de la región, Berejiklian fue tesorera de Nueva Gales del Sur, ministra de Relaciones Industriales y ministra de Transporte, además de líder adjunta del Partido Liberal de Nueva Gales del Sur entre 2014 y 2017. El pasado 1 de octubre, anunció su dimisión como primera ministra y, desde día 5, Dominic Perrottet la sucede en el cargo.

Pero el motivo de su renuncia no atiende a que se la investiga porque "su equipo" ha recibido "sobornos" por parte de dos farmacéuticas, sino a una investigación que ha abierto la Comisión Independiente contra la Corrupción (ICAC) para comprobar si se había producido un "abuso de confianza pública" cuando otorgó subvenciones a varias organizaciones entre 2012 y 2018.

Solo unas horas después de conocerse tal investigación, Gladys Berejiklian anunció su cese voluntario como primera ministra y como miembro de la Asamblea Legislativa. A pesar de que después sus incondicionales recogieron cerca de 40.000 firmas en solo 48 horas para que volviera, su intención es abandonar "por completo" la política tras verse involucrada en la causa.

El 'problema' es que a Berejiklian mantuvo una relación personal con un exdiputado, Daryl Macguire, que hizo pública en octubre de 2020, y éste está siendo investigado por el presunto cobro de comisiones de promotores inmobiliarios. Eso ha aumentado la duda sobre si las subvenciones que aprobó la política australiana estaban legalmente justificadas.

Por otra parte, Clive Palmer, líder del Partido Australia Unida, un negacionista de la Covid-19 y acérrimo difusor de bulos para tratar de probar sus teorías, acusa a la exprimer ministra de confraternizar con corruptos en el marco de la pandemia y recibir cantidades millonarias por favorecer las vacunas de Pfizer y AstraZeneca, y en ello parecen haberse inspirado para fabricar este bulo.

No hay ninguna investigación por haberse "confirmado" que el "equipo" de Berejiklian "recibió 65 millones en sobornos de las empresa farmacéutica Pfizer y Astra Zeneca". Así que el añadido de "Lo mismo ha debido suceder en todos los países" tampoco procede. Si esta mujer es culpable de haber otorgado subvenciones sin justificación lo determinará la investigación, pero no tiene nada que ver con haber recibido "sobornos" por parte de dos farmacéuticas.