Bulocracia

Bill Gates, su hija Jennifer y los hombres pobres

Quién no conoce a Bill Gates. Entre otras muchas cosas, es el artífice de la todopoderosa Microsoft, una de las compañías más potentes del mundo, gracias a la cual ha amasado una fortuna de 97.000 millones de dólares -más de 83.500 millones de euros-, según Forbes; unos números que llevan años situándole en lo alto del podio de los más ricos del mundo. Su patrimonio neto supera los 114.000 millones de dólares, más de 98.000 millones de euros. Gates es la décima persona más rica en toda la historia de la humanidad.

Con estos precedentes, la boda de su hija Jennifer, de 25 años, con Nayel Nassar, a mediados del pasado mes de octubre, no tenía pinta de celebrarse en los 'Salones Lady Algo' de algún polígono industrial periférico. La primogénita de Gates se casó por todo lo alto y lo conmemoró en una elitista finca de caballos de North Salem, en Nueva York. Hubo dos bodas -viernes y sábado- porque el novio, Nayel, cinco años mayor que Jennifer, es musulmán y ella católica. Ambas ceremonias tuvieron lugar en la finca de 50 hectáreas que los padres de la novia le regalaron a "Jenn" cuando se graduó en Biología Humana en Stanford, una propiedad que está valorada en 14 millones de euros.

Nayel Nassar nació en Chicago en 1991, aunque tiene ascendencia y nacionalidad egipcia y se educó en Kuwait, donde sus padres dirigen una empresa millonaria de arquitectura y diseño. De profesión jinete, se mudó a California en 2009 a ver qué tal y allí conoció a Jennifer, que también monta a caballo. Y hasta ahora.

Muy distinto se ha tornado el devenir de los padres de Jennifer, ya que Bill y Melinda Gates se han separado este año tras estar juntos durante 27 y tener tres hijos en común: Jennifer (25), Rory John (21) y Phoebe Adele (18). Iniciaron la separación en mayo y la consumaron el 3 de agosto. Se han vuelto a ver con motivo del enlace de su hija mayor y poco más.

Lo cierto es que Jennifer Gates, bióloga que no ejerce, y Nayel, jinete millonario, sin duda conforman uno de los matrimonios más pijos y con menos preocupaciones económicas del mundo. Así, a lo tonto, su boda supuso un desembolso sin límites que alcanzó los dos millones de euros. Pero el enlace hizo feliz a Bill Gates hasta el punto de colgarle la baba. Prueba de ello es que compartió en sus redes una foto de la pareja a la que añadió esta frase:

"Jenn y Nayel, es imposible poner en palabras lo feliz que me hace veros llenos de alegría el día de vuestra boda. Estoy muy orgulloso de vosotros dos por todo lo que habéis logrado en vuestras vidas hasta ahora y todo lo que haréis juntos en el futuro".

"Mi hija no se va a casar con un hombre pobre"

Al margen de lo que hayan "logrado" Jenn y Nayel, lo que sí han 'conseguido' es que ahora, después de años viendo cómo Bill Gates protagoniza bulos de bitcoins sin enterarse, nos podamos topar en las redes sociales -hasta en Linkedin- con una tremenda chapa que ponen en boca de Gates y titulan "Mi hija no se va a casar con un hombre pobre".

Docenas de webs latinoamericanas reproducen el mismo texto que se enlaza en las redes sociales y además se lo firman en esas páginas distintos redactores. En alguna figura "Dr King House", que suena a la casa de Martin Luther King, y todos comienzan afirmando lo mismo.

"Hace unos años asistí a una conferencia de inversiones y finanzas en Estados Unidos. Uno de los oradores fue Bill Gates y en la fase de preguntas y respuestas le hice una pregunta que hizo reír a todos. Si él, el hombre más rico del mundo pudiera aceptar que su hija se casara con un hombre pobre o modesto. Su respuesta convirtió algo en mí. Bill dijo: Primero, comprendan que la riqueza no significa tener una cuenta bancaria bien llena".

El texto se extiende hasta el infinito y más allá. Luego habla de los "emprendedores", de los "jóvenes", dice que "el rico puede morir para hacerse rico, mientras que el pobre puede matar para serlo" y antes de dar su moraleja sobre "pobres" y "ricos", de los que habla continuamente, ya concluye que "cuando digo que mi hija no se casará con un hombre pobre, no hablo de dinero. Hablo de la habilidad de crear riqueza de este hombre. Los ricos están convencidos de que solo necesitan información y capacitación para despegar, los pobres creen que otros deben darles dinero para despegar".

La coletilla final es que "la riqueza es primero un estado mental, amigo"... La frase nunca la diría un pobre, salvo que fuera budista. Muy bonito todo, aunque plantearle presuntamente a Gates si podría "aceptar que su hija se casara con un hombre pobre o modesto" nos deja la duda de si aceptaría que su hijo se casara con una mujer pobre o modesta. No importa, porque esto es una cadena absurda. No consta que Bill Gates haya hecho semejante proclama nunca en lugar o medio alguno y tampoco tiene pinta. Se ve en muchas webs de medio pelo de allende los mares y en ninguna medio seria. Es un nuevo copia/pega.

Se ha especulado mucho sobre adónde irá a parar el capital de Bill Gates y el de la que ha sido su esposa durante 27 años, y más ahora que se han separado y aún les unen entidades indivisibles. Las cosas han cambiado mucho en poco tiempo en la familia Gates. Hace seis años Bill sí que dijo que quería que su fortuna pasara "a manos de su fundación destinada a la caridad", que compartía y aún comparte con Melinda, su exmujer.

También dijo entonces que "no les hacemos ningún favor a nuestros hijos dándoles una gran riqueza que distorsiona cualquier cosa que podrían hacer para crear su propio camino", que sería lo más 'parecido' a este extenso texto que protagoniza Bill Gates sin saberlo en las redes sociales. Dijo eso, pero le regaló a Jennifer una finca de 14 millones de euros como premio por graduarse en Biología Humana en Stanford.

Para tranquilidad de los que puedan pensar que los tres hijos de Bill Gates pasarían algún problema económico por no ser los destinatarios de la fortuna de su padre, el empresario también afirmó entonces que "nuestros hijos van a recibir una gran educación y algo de dinero, así que no van a vivir pobremente, pero tienen que salir y hacer su propia carrera".

Que Bill Gates te asegure que vas a recibir "algo de dinero" y añada que "no vas a vivir pobremente" seguramente significa que ya puedes dedicarte a lo que quieras. Si te apetece. El asunto este de Gates y por qué su hija no va a casarse con un hombre pobre es una nueva epopeya que nada tiene que ver con la realidad del empresario y su familia. Bill Gates también está en cabeza en cuanto a suplantaciones en Internet, aunque habitualmente los discursos que ponen en su boca son más cortos. Rivaliza con Confucio, Paulo Coelho y Morgan Freeman.