Bulocracia

La 'dulce' camiseta del Atleti

Los que llevan las riendas del Atlético de Madrid no se lo ponen nada fácil a los seguidores colchoneros. Vale que desde que llegó al banquillo el Cholo Simeone, en diciembre de 2011, el equipo se ha consolidado de nuevo entre los grandes de España y de Europa; pero también ha perdido dos finales de Champions y además ante el eterno rival, el Real Madrid, y son multitud los aficionados rojiblancos que piensan que al entrenador mejor pagado del mundo -24 millones de euros por temporada- hay que exigirle mucho más.

Sobre todo cuando tiene una plantilla plagada de internacionales de referencia en sus selecciones y una cantera que siempre promete pero que apenas utiliza. El Madrid y el Barça tienen canteranos consolidados y el Atlético tiene a Koke. Ya ni Saúl es un fijo. El capitán lleva en el club más que la puerta pero no hay sitio para más canteranos y tampoco hay muchos más jugadores españoles. Al menos en estos momentos: Koke, Saúl, Llorente, Hermoso y Morata.

Lo que es indudable es que el Atlético que preside Enrique Cerezo tiene 119 años de historia, y un siglo y pico después su practicidad obvia los complejos y pasan cosas que a sus 130.000 socios y sus millones de seguidores les irritan profundamente.

Otra de las cuestiones que más contraría a la parroquia rojiblanca es el cambio de escudo, su gran seña de identidad con la osa y el madroño, el escudo de la ciudad de Madrid; por otro parecido al que, sin embargo, los colchoneros de siempre llaman "el de los chinos", no tanto los nuevos. Y no es para menos, porque en el escudo nuevo el madroño es grande como un roble y la osa, en lugar de alzarse a por los frutos, parece que va a por ellos subida en las escaleras mecánicas de El Corte Inglés. Si el objetivo pasaba por reducir los colores, como mencionó el club, era mucho más sencillo.

Los seguidores del Atleti están desconcertados por muchas cosas. También por el cambio del mítico estadio Vicente Calderón por otro que siempre lucirá un nombre comercial antes de Metropolitano; por el ya olvidado polémico regreso de Antoine Griezmann tras haber toreado a fondo al club madrileño -vídeo lamentable incluido- y fichar por el Barça, o ahora por la posibilidad de que recale Cristiano Ronaldo, que se ha descojonado abiertamente del Atlético de Madrid durante años y se ha enfrentado a varios de sus jugadores.

¿Qué será lo próximo? La verdad es que siempre hay una nueva y ya cansa a los atléticos, pero, aunque las formas no convencen a casi nadie que siente los colores, la gestión del Atlético da óptimos resultados y el club no es de sus socios.

A todo esto y mucho más hay que añadirle ahora la nueva camiseta del club para la temporada 2022/23, que directamente parece pitorreo por parte de Nike, del club, o de quien proceda. ¿Tan difícil es darle al Atlético una prenda que se parezca a la que le identifica desde siempre? La elástica para la inminente temporada parece que se la ha currado un niño y le ha salido así, o que es una copia a lo Picasso en mal momento... Es absurda, no se entiende y por eso apenas se vende, que era el objetivo. Normal.

El caso es que la camiseta rojiblanca de esta nueva temporada suscita todo tipo de comentarios y nos regala un 'bulo' gracioso que habría que enseñárselo a Cerezo y Gil Marín, aunque les daría igual.

Más que un bulo es un meme, pero ha calado así entre los internautas atléticos. La marca de caramelos Fini Golosinas no lo ha difundido en su Instagram, que es de donde parece salir la imagen. Es un montaje a partir de una captura, sin maldad aparente alguna y su objetivo es provocar una sonrisa. Aunque hay miles de persona que piensan que es real, "los de Fini Golosinas" no "se ríen de nosotros". Es para ello, pero no.

Si lo que quería el Atlético es que se hablara de su nueva camiseta, enhorabuena. Pero si su objetivo era vender muchas, enhorabuena también. La nueva camiseta del Atlético de Madrid parece la mirada de un estrábico hecha prenda. Se supone que las rayas torcidas sin orden alguno son un homenaje a las aguas del río Manzanares, cuyo cauce discurría ante la tribuna del Calderón, pero no hay quien asimile el concepto.

Si le cambias la camiseta habitual a un club centenario para vender más y al menos es bonita, bienvenida. Pero si solo chirría, como es el caso de la nueva equipación del Atleti, mejor retírala y a lo mejor entonces alguien se interesa por ella. Ni regalada se la pondrían algunos. Doy fe.

El Atlético tiene su marketing, sus condicionantes y sus cosas a las que agarrarse para hacer y deshacer, pero si quieren vender camisetas, el asunto es fácil: dadle a los acérrimos seguidores colchoneros una camiseta a rayas rojas y blancas de la que puedan presumir.