Bulocracia

Bulos fotovoltaicos

España es un país privilegiado para la energía solar fotovoltaica, para producir electricidad renovable gracias a la radiación del Sol. La reducción de impedimentos legales para montar instalaciones fotovoltaicas domésticas ha provocado que proliferen los paneles solares y con ellos los usuarios que apuestan por esta forma de energía, especialmente en estos tiempos con los precios de la energía por las nubes.

Por eso también, porque hay muchos más usuarios de energía solar fotovoltaica, han surgido falsas creencias y bulos acerca de esta opción de apuesta energética, como desvela la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), que llama la atención sobre "la proliferación de mitos en redes sociales que pueden lastrar la implementación de los proyectos de energía solar en España", y apunta los diez "principales mitos, prejuicios e incorrecciones más habituales sobre el sector fototolvoltaico español" con el objetivo de "contrarrestrar los argumentos neonegacionasitas alejados de la ciencia", que delimita el Plan Integrado de Energía y Clima.

El primero de esos mitos afirma que la energía solar fotovoltaica "pone en peligro zonas de alto valor ecológico", para las que la UNEF pide distinguir entre "proyectos planteados inicialmente y los que se construyen finalmente, ya que ninguno se aprueba directamente", y advierte de que "los proyectos que se han planteado en zonas de alto valor ecológico no van a superar el proceso de tramitación".

A continuación se cita la falsa creencia de que "los proyectos en suelo de energía solar no son necesarios para conseguir la transición energética, basta con el autoconsumo", de lo cual se comenta que acelerar la transición energética "no puede depender de la iniciativa particular o de personas físicas o empresas". Y es que "para lograr los objetivos que marca el PNIEC hace falta utilizar todos los recursos disponibles". Entre ellos la UNEF apunta que se implante el autoconsumo en todos los edificios en los que sea posible, comunidades energéticas en entornos industriales, muchas plantas pequeñas y medianas de generación distribuida y un número pequeño de plantas grandes donde sea ambientalmente viable.

El tercer mito a desmentir habla de que "España va a ser el panel solar de Europa", pero actualmente la Península Ibérica "tiene un grado de interconexión con el sistema europeo muy inferior al del resto de países" de la Unión Europea, lo cual "limita" exageradamente "la capacidad de exportación de nuestro país" y convierte a España en "una isla energética".

"La energía solar no genera beneficios locales" es otra afirmación que la UNEF pone en tela de juicio, ya que "la instalación de una planta fotovoltaica es una actividad generadora de ingresos para las entidades locales", que se concreta en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y el Impuesto sobre Bienes Inmuebles de Características Especiales (IBICES). "La construcción de un MW de energía solar genera unos 76.000 euros durante  toda la vida útil de la planta en el municipio en el que se localiza", afirma la entidad especializada en la actividad fotovoltaica.

El siguiente punto es un clásico que asegura que en la fotovoltaica "todos los componentes se importan de China", cuando se fabrican en España hasta el 65% de esos componentes de la cadena de valor de un proyecto fotovoltaico.

Tampoco es cierto que "las plantas no generan empleo local", puesto que el sector de la energía solar es precisamente "una fuente de generación de empleo local" y se cita como ejemplo que" un proyecto de 100 MW puede crear entre 300 y 400 empleos locales" que conllevan, además, un "efecto de arrastre" para la contratación indirecta en el municipio.

En cuanto a que "las plantas ocupan demasiado terreno", la UNEF comenta que "hace falta una fracción mínima de suelo" para cumplir los objetivos de generación fotovoltaica que delimita el PNIEC y que "equivalen únicamente al 0,068% del terreno total de nuestro país".

"Los proyectos fotovoltaicos son una amenaza para la biodiversidad" es otro mito recurrente que la entidad fotovoltaica desmiente de un plumazo. Tras la instalación de una planta en suelo de energía solar, el terreno sufre una "positiva transformación, al limitarse el acceso de personas, dejar aproximadamente un 90% del suelo libre y no usar herbicidas". Así, el suelo recupera su actividad y el equilibrio y, gracias al plan de medidas de integración del proyecto con el entorno y la" renaturalización", se genera una "llamada de 'refugio' para algunos animales".

En lo que se refiere a que "las instalaciones fotovoltaicas destruyen el terreno donde se sitúan", se cita que en la fase de construcción no se realiza movimiento de tierra ni se compacta el terreno. "La actuación sobre el suelo se limita a las zanjas para los cables y a la instalación de las estructuras de los paneles". Una vez terminada la actividad de la planta, estos pueden retirarse sin generar "ningún impacto negativo".

Por último, la UNEF habla de residuos y del falso convencimiento de que "una vez acabada la vida útil de la planta, los paneles generan grandes residuos". No es así, ya que "los paneles fotovoltaicos son perfectamente reciclables". La entidad alude a que un módulo fotovoltaico de silicio (el 95% del mercado) está compuesto de vidrio (78%), aluminio (10%), plásticos (7%) y metales y semiconductores (5%) y "simplemente recuperando el marco de aluminio y el vidrio de la parte delantera se recicla más del 80% de su peso".