No es bueno que Rajoy calle

La hemeroteca es cruel como las fotos de una primera comunión. Seguramente Mariano Rajoy esté más que arrepentido del propósito que anunció en Mallorca pocos meses después de haber sido elegido presidente nacional del PP: “Vamos a intentar hacer en España lo que Jaume y todos vosotros hicisteis en Baleares”.

¡Horror! Hoy, el ex presidente de las islas y ex compañero de Gobierno de Rajoy está imputado por nueve delitos de corrupción relacionados con el ya inabarcable caso Palma Arena. Por supuesto que a Jaume Matas y al resto de los implicados les asiste el derecho a la presunción de inocencia en tanto no haya una sentencia condenatoria.

Pero hace ya mucho tiempo que se sabe, por ejemplo, que el matrimonio Matas no ha podido justificar el origen de su patrimonio inmobiliario. Palacetes y pisos de lujo que no se pagan en siete vidas con el sueldo de un político. O joyas compradas al contado por valor de 71.000 euros. Hay datos que por sí mismos exigen la adopción de decisiones políticas sin esperar a sentencias judiciales.

El Partido Popular sostiene que se trata de “asuntos del pasado” y Rajoy evita pronunciarse sobre el tema. No opina sobre Matas ni sobre las barbaridades que suelta Mayor Oreja ni sobre las manos que le echa al cuello Esperanza Aguirre. Que Rajoy calle no es bueno, aunque mucho peor sería que siguiera intentando “hacer en España” lo que –presuntamente– Jaume hizo en Baleares.