Buzón de Voz

Del tiempo no hablaban estos señores

Vaya por delante una obviedad fundamental en democracia: todo imputado tiene derecho a utilizar cualquier vía legal para evitar una condena o reducir una posible pena. Da igual que el acusado se llame Francisco Correa o Jaume Matas, pese a la injusticia que supone el hecho palmario de que los ricos tienen muchos más recursos que los pobres a la hora de esquivar a la dama de los ojos vendados. Además de su vinculación al PP y de la presunta corrupción que protagonizaron, los implicados en la trama Gürtel y el ex president balear ya tienen otro rasgo en común: el intento de anular todo el proceso sobre la base de que las escuchas telefónicas ordenadas por distintos jueces fueron ilegales.

Esa pretensión es lícita por parte de los acusados, pero no debería alegrar en absoluto a un partido político que representa a diez millones de ciudadanos. Incluso en la hipótesis de que todas las grabaciones realizadas a imputados y abogados fuesen anuladas, no hay tribunal capaz de borrar el disco duro de la memoria colectiva. Quien haya escuchado esas conversaciones o leído su transcripción sabe que no se hablaba del tiempo ni de las vacaciones navideñas, sino de dinero negro y de otras cosas que no suelen ser motivo de charla entre gente inocente. Así que, desde un punto de vista político, nada sería más saludable que exigir que la Justicia llegue hasta el final en su investigación. ¿O es que alguien teme las consecuencias?