El gran negocio de los agoreros

Usted le deja el reloj a otro que le cobra una pasta por darle la hora; y no siempre acierta. Así definía un banquero español el negocio de las grandes consultoras y de las agencias de calificación del riesgo. España paga alrededor de un cuarto de millón de euros a Standard & Poor’s por sus “calificaciones”. Funcionan creando una especie de bucle en los mercados financieros. Standard & Poor’s (Normal y Pobre, con cachondeo) se permite “rebajar” su calificación de la deuda española, al tiempo que define como “excelente” el grado de solvencia de nuestra economía. La rebaja se debe a que la agencia considera difícil que España cumpla su objetivo de reducir el déficit al 3% en 2013.

Desde el mismo momento en que los agoreros de S&P lanzan su vaticinio a los mercados, empiezan a contribuir al autocumplimiento de su profecía, puesto que a España le costará más financiar su deuda y por tanto dispondrá de menos recursos para hacer crecer la economía. Ya en la primera reunión del G-20 tras el estallido de la crisis financiera se planteó la urgente necesidad de que los estados no fueran rehenes de tres empresas privadas, pero no se ha dado un solo paso para reducir su influencia. Como tampoco la UE ha aprendido de sus errores. La lentitud mastodóntica en la ejecución de la ayuda a Grecia y la dependencia de cuestiones electorales internas en Alemania añaden oportunidades para que los especuladores aprovechen la coyuntura. Como siempre.