Buzón de Voz

...Y al final gana Alemania

Pese a la sucesiva ampliación de la zona euro, a la política económica europea le viene ocurriendo lo mismo que al fútbol en la conocida definición del sabio Lineker: "Al final siempre ganan los alemanes". Los mercados y la mayoría de los gobiernos de la UE, especialmente los de los países llamados "periféricos", esperaban que Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, anunciara ayer una compra masiva de deuda pública para poner fin a los ataques especulativos que castigan al euro a costa de los bolsillos de los ciudadanos. No lo hizo, sino que se limitó a dejar "la puerta abierta" a esa posibilidad. Tal insinuación fue suficiente para que los bancos españoles recuperasen posiciones y la prima de riesgo bajara a toda velocidad. Esa reacción confirma que la medicina que vienen reclamando políticos y economistas de distinto signo es eficaz.

Pero al BCE hay que seguir leyéndole entre líneas e incluso sospechar que puede estar comprando bonos de Irlanda y Portugal casi a escondidas, para no enfadar al todopoderoso Bundesbank y a la señora Merkel. Ya se sabe que, desde que en 1923 el dólar llegó a cambiarse por ¡420.000 millones! de marcos, la mentalidad germana inoculó que es preferible pasar hambre (o mejor que la pasen otros) con tal de que no suba la inflación. Alemania exige ajustes y más ajustes a los socios mientras sus exportaciones se benefician de la debilidad del euro. Trichet, entre tanto, no quiere o no sabe ejercer su presunta independencia.