Buzón de Voz

Causas y efectos del 110

Sobreactuar en política puede desgastar la credibilidad tanto como la parálisis. De hecho, hay políticos que permanecen de perfil, mudos o sentados, sin correr jamás el riesgo de irritar a los ciudadanos con propuestas impopulares para la solución de problemas complejos. Zapatero, después de reconocer que tardó demasiado tiempo en asumir la profundidad de la crisis, parece decidido a inmolarse en la plaza pública con tal de que nadie pueda reprocharle que no ha hecho todo lo posible por la recuperación. Quizás sea cierto que la factura energética española es insostenible a medio plazo, y que ese plazo puede acortarse si factores geopolíticos y especulativos mantienen los precios del petróleo en cotas desconocidas. Tal amenaza sobre un balbuceante crecimiento económico justifica planes urgentes de ahorro y eficiencia. ¿Era imprescindible reducir el límite de velocidad en autovías y autopistas? Muchos ciudadanos reaccionan a esta medida con la misma agresividad con la que adelantan en los atascos, y no pocos dirigentes socialistas admiten que las pegatinas del 110 pueden suponer un nuevo moratón en su ya sufrido cartel electoral. Habrían preferido acciones más compartidas, aunque sería iluso esperar que el PP, comunidades o ayuntamientos se impliquen en medidas impopulares en vísperas de elecciones. La sobreactuación del 110 sí ha tenido un efecto didáctico antes incluso de entrar en vigor: todo el mundo habla ya del ahorro energético.