Buzón de Voz

Después del hundimiento

La contundencia histórica de la victoria del Partido Popular en las elecciones de ayer tiene un motivo obvio y fundamental: el hundimiento total del PSOE. Por impactante y trascendente que resulte la extensión del color azul en el nuevo mapa electoral de España, lo cierto es que el crecimiento del voto de la derecha es de poco más de dos puntos, mientras el apoyo a los socialistas ha sufrido una verdadera sangría. La primera conclusión es también obvia: el PSOE paga muy caro su giro a la derecha. Las medidas de ajuste han generado la irritación de amplios sectores de la ciudadanía, a los que el Gobierno no ha conseguido convencer de su carácter supuestamente "inevitable", mucho menos cuando los sacrificios principales han correspondido a las capas más débiles y no a quienes más contribuyeron a provocar la crisis. La estrategia del PP, centrada en el ataque a Zapatero y su política sin necesidad de explicar alternativas, ha triunfado sin matices. Se trataba de ganar poder; lo ha conseguido en autonomías y ayuntamientos y ahora reclama con urgencia el poder estatal. Zapatero asumió anoche la derrota. No adelantará elecciones, pero desde hoy se precipita el proceso de sucesión en el PSOE, que exige no sólo respetar las reglas democráticas internas, sino también un discurso y un programa que intenten recuperar las señas de identidad de la izquierda. Incluidas algunas de las que las acampadas del 15-M han lanzado al rostro de los políticos.