El volcán socialista

El PSOE ha entrado en erupción como un volcán islandés. Han bastado dos días desde la debacle electoral del domingo para que uno de los principales barones del partido, Patxi López, pida la convocatoria de un congreso extraordinario, propuesta que defenderá en nombre de los socialistas vascos el próximo sábado ante un Comité Federal previsto para abrir el proceso de primarias que decida la sucesión de Zapatero.

El anuncio de López equivale a lanzar un misil a la hoja de ruta trazada por el propio Zapatero el pasado 2 de abril ante otro Comité Federal en el que nadie puso la menor objeción al plan del hoy denostado líder. Aquel día, el presidente del Gobierno comunicó que no sería candidato pero que continuaría al frente del Ejecutivo y de la Secretaría General del PSOE hasta las elecciones generales de 2012. Proclamó incluso su intención de ejercer como árbitro y garante del “juego limpio” en las primarias de las que ha de salir el próximo cartel socialista. Nadie rechistó sino que sólo se escucharon alabanzas. Todo el mundo, incluido por supuesto Patxi López, tiene derecho a cambiar de opinión, pero tanto él como quienes alienten o apoyen esa enmienda a la totalidad del plan aprobado en el último Comité Federal tendrán que argumentar sólidamente su propuesta. De no hacerlo, es lógico que militantes, observadores o aspirantes a la sucesión sospechen que la nube de cenizas de este volcán no sólo arrastra a Zapatero, sino también el juego limpio.