Opinion · Buzón de Voz

Producciones Aguirre

Esperanza Aguirre acaba de “destapar” que cuatro sindicalistas liberados se dedican a protestar. Esta exclusiva de carácter mundial ha costado un esfuerzo ímprobo, pero merecía la pena. Aunque sea a costa de saltarse a la torera el derecho a la intimidad o el de libertad sindical. El vídeo difundido por la Comunidad de Madrid demuestra que las manifestaciones contra su gestión de la sanidad pública no están organizadas por islamistas radicales, narcotraficantes ociosos o banderilleros en paro, sino, ¡oiga!, por sindicalistas representantes del colectivo sanitario. ¿Cómo es posible, por Dios, que sindicalistas sanitarios se dediquen a protestar contra el consejero de Sanidad?

Los liberados sindicales de la sanidad madrileña tienen mucho que aprender de otros funcionarios a las órdenes de Esperanza Aguirre. En lugar de cumplir sus funciones públicas correspondientes, estos últimos ocupan su tiempo en asuntos importantes de verdad, como hurgar en los archivos de personal, grabar vídeos de manifestantes, pintar flechas rojas sobre sus cabezas y difundirlos.

Esperanza Aguirre no puede abandonar ya este innovador servicio público que acaba de inaugurar. Debe crear un Departamento de Producciones Audiovisuales de la Comunidad de Madrid, mucho más barato para los contribuyentes que la última película de Garci.

Ahí va una sugerencia: envíe una cámara a cualquier centro de salud –por ejemplo, el de Carabanchel– y que retrate cómo los médicos de atención primaria se ven obligados por orden de su Consejería de Sanidad a efectuar los controles de sintron que hasta hace poco solo podían hacer los hematólogos. O el “taller” convocado para enseñar a esos mismos médicos en unas horas a realizar eco-doppler, hasta ahora especialidad de cirujanos cardiovasculares.

Difunda la verdad sobre ese gran modelo sanitario que esta panda de rojos sindicalistas no entiende.