Buzón de Voz

De pirómanos a bomberos

Cualquiera que haya visto alguna de las películas o documentales que mejor retratan el origen de la actual crisis (Inside Job, Margin Call o Debtocracy, por ejemplo) se habrá irritado al conocer el fenómeno de la puerta giratoria, ese vínculo fatal que comunica a la política con el poder financiero en un constante viaje de ida y vuelta en el que la última palabra siempre la tiene el dinero. Hay ejemplos incontables, pero el último lo protagoniza Mario Draghi, el italiano que hoy sustituye al francés Jean-Claude Trichet al frente del Banco Central Europeo (BCE). Draghi era alto ejecutivo y socio de Goldman Sachs cuando el gigantesco banco de inversión norteamericano ayudaba al Gobierno conservador griego a maquillar sus cuentas. Siempre ha negado relación alguna con esa operación que en 2009 encendió la mecha de la crisis de la deuda soberana europea, pero resulta surrealista que Draghi termine ocupando la presidencia de una institución pública clave para frenar el contagio. Es como nombrar jefe de los bomberos a un sospechoso de provocar incendios. Más allá del ejemplo, lo cierto es que la dirección de los principales organismos económicos internacionales está copada por guardianes de la ortodoxia cuyas carreras a menudo se han desarrollado en entidades que manejan ese casino financiero global que huye de cualquier control regulatorio. Con semejante currículum cuesta creer que aporten soluciones al estancamiento de la economía real.