Buzón de Voz

Hacia un 'mini sector público'

Es cierto que la CEOE ha experimentado un cambio galáctico en su cartel y en sus formas con la sustitución de Gerardo Díaz Ferrán por Juan Rosell. Lo del primero era de juzgado de guardia (literalmente); lo del segundo es otra cosa. No mancha la credibilidad de la patronal por negocios personales altamente sospechosos.

Rosell dedica todas las horas del día a proponer, sugerir y alentar todo tipo de medidas preocupantes para los trabajadores. Siempre con la venerable excusa de luchar contra el paro y ayudar a los sufridos empresarios a crear empleo. Después de poner sobre la mesa una versión castiza de los minijobs, acaba de plantear a las claras que a su juicio sobran nada menos que 900.000 puestos en las administraciones públicas.

Aparte de que sorprenda la fórmula de reducir el paro a base de despedir gente, el asunto va muy en serio, porque sintoniza con el eje del discurso que interesa al poder financiero: el sector público es excesivo, ineficaz, derrochador... un lastre que hay que recortar en beneficio de esa forma supuestamente razonable, eficaz y austera de hacer negocios que caracteriza al sector privado.

Todos los estudios basados en datos oficiales de Eurostat analizados por la Organización Internacional del Trabajo o la OCDE indican que el número de funcionarios, el peso del sector público, el coste salarial del mismo y el gasto público por habitante en España están por debajo de la media de la UE-15. Pero no importa. La patronal va a lo suyo. Y cuela.