Buzón de Voz

Sin pararrayos

Tras sólo un mes en el Gobierno, el PP ha perdido casi dos puntos del respaldo electoral que obtuvo el 20-N. Se diría que los únicos que no guardan cola para abrazar a Rajoy son sus votantes. No es algo frecuente; lo habitual es que los primeros sondeos del CIS después de unas elecciones generales otorguen mayor ventaja a quien acaba de ocupar el poder, aunque sólo sea por aquello de no mirar los dientes al caballo ganador. Claro que las circunstancias son excepcionales, porque tampoco es habitual prometer durante años una rebaja de impuestos y subir el IRPF al cuarto de hora de habitar la Moncloa. Aun así, el PP sigue sacando una ventaja de 14,7 puntos a su inmediato seguidor, un Partido Socialista que a su vez pierde nueve décimas de apoyo electoral. Hasta el sábado, cabía pensar que el desgaste del PP a causa de sus propias contradicciones o de los tijeretazos al gasto público no podía traducirse en recuperación del PSOE por la incertidumbre en su liderazgo. Desde ahora, ese es el reto principal que espera a Alfredo Pérez Rubalcaba, flamante secretario general, y a una dirección del partido de su absoluta confianza. El congreso de Sevilla, por 22 votos de ventaja sobre la opción Chacón, confió en que Rubalcaba es el más indicado para conducir el PSOE en una travesía cuya prioridad consiste en el rescate de cuatro millones de votos. Ya no está el pararrayos de Zapatero. Rajoy gestiona la crisis. Los ciudadanos esperan soluciones... y también alternativas.