Cartas de los lectores

31 de agosto

Dignidad constitucional
El diputado socialista Antonio Gutiérrez fue el único en cumplir al pie de la letra el artículo 67.2 de la Constitución –que no sujeta a los diputados a mandato imperativo– y, haciendo gala de un escrupuloso respeto a la Carta Magna y a sus propias convicciones, ha votado en contra de la toma en consideración de la reforma constitucional pactada por PSOE y PP. Antonio Gutiérrez ha elevado el listón de la ética política y ha dado una lección de coherencia y respeto a sus electores. Algo que desde luego no pueden exhibir el resto de diputados, pues, habiéndose mostrado públicamente muchos en contra de la reforma, han votado a su favor.
Una vez más, los dos grandes partidos, PSOE y PP, han secuestrado no sólo la voluntad general de los ciudadanos –negándoles la posibilidad de un referéndum–, sino también la de sus diputados, a los que han cercenado el derecho a ejercer un mandato representativo.
Franci Xavier Muñoz Sánchez
Madrid

¿La austeridad es una opción o una obligación?
Dice Soraya Sáenz de Santamaría, tras llegar a un acuerdo con el PSOE que constitucionaliza la estabilidad presupuestaria, que "la austeridad ya no es una opción, sino una obligación". Olvida la portavoz del PP en el Congreso, como también parece haber olvidado el PSOE, que numerosos estados, entre ellos España, decidieron salvar con dinero público a la banca que provocó la crisis financiera y luego se vieron obligados a impulsar programas de gasto que evitasen el colapso de sus respectivas economías. El déficit, al contrario de lo que pregonan los amnésicos, no fue una opción. Ya existe una ley de estabilidad presupuestaria que ni siquiera cumple esa derecha que va de abanderada de la austeridad, pero que en el primer trimestre del año ha gastado mucho en las autonomías en las que gobierna. ¿Cuándo dejará de ser una opción el gobernar por y para los ciudadanos, y una obligación regular y poner freno a los especuladores financieros que campan a sus anchas por los soberanos e intocables mercados?
Alberto Ríos Mosteiro
Madrid

Lo que pasará si los partidos no nos escuchan
Los actuales dirigentes del PSOE están desatados. Dejarán de ser socialistas para ganar las próximas elecciones. Están ocupando el espacio natural del PP, desplazándole a la derecha. Han inaugurado más cárceles que nadie, mantenemos un esfuerzo bélico superior a nuestros recursos, consintieron el tránsito de aviones-cárcel por España. Han privatizado empresas y servicios públicos, han consentido y alentado universidades y aeropuertos privados, autopistas de peaje hacia urbanizaciones imposibles y la subida de precios en el transporte colectivo y en los suministros básicos (luz, gas y agua). Han sustituido la agricultura por huertos solares ruinosos y son incapaces de hacerse cargo de los residuos de unas centrales nucleares que iban a cerrar. Y ahora una reforma constitucional para tranquilizar a "nuestros inversores". Llevo votando desde el referéndum de la Constitución en 1978, cuando tenía 19 años, y siempre he votado al PSOE. Votar en blanco en las últimas elecciones ha sido la forma que adherirme a la democracia sin partido político interpuesto.
Luis Fernando Crespo Zorita
Alcalá de Henares (Madrid)

Usemos las palabras contra la sangre
Creo en la fuerza de las palabras y, sin embargo, cada vez las siento más inútiles. Llevamos años suplicando y exigiendo que se ponga fin a la muerte de un toro a lanzadas cada septiembre en Tordesillas (Valladolid), pero nunca hay respuestas claras por parte de los políticos. Destacan por su mutismo con respecto al tema o por sus declaraciones confusas. ¿De qué valen palabras como miedo, dolor, herida, víctima o tortura cuando pueden ser sustituidas por el término tradición? ¿Cómo tener ganas de seguir utilizándolas sabiendo que los alaridos de una horda despiadada y embrutecida persiguiendo a un animal aterrado para matarlo son más legítimos para los gobernantes que cualquier argumento en contra de tan vergonzosa atrocidad?
Dudo mucho que en los pocos días que restan hasta el 13 de septiembre algún mandatario muestre la valentía y la decencia de expresar públicamente su repulsa al Toro de la Vega. Pero no me importa ser reiterativo. Me da igual que me acusen de estar obsesionado con el martirio de esa criatura. "Nos queda la palabra", como decía Blas de Otero. Pero ¿qué podemos hacer con ella? ¿Para qué nos servirá si nuevamente habrá de recordarnos el segundo martes de septiembre, una vez más, que nos segaron la voz con lanzas?
Julio Ortega Fraile
Vigo (Pontevedra)