6 de noviembre

Derechos sociales y urgencias económicas
Desde la izquierda democrática somos muchos los que aplaudimos los avances en materia de derechos civiles que se produjeron en España durante la primera legislatura de Zapatero, entre 2004 y 2008, y pensábamos que, en su siguiente mandato, el Gobierno continuaría la labor de modernización del país.
Dejando a un lado los temas económicos por una vez, han quedado aparcados, en muchos casos por falta de valentía, asuntos fundamentales que definen la calidad de cualquier sociedad avanzada, libre y plural, como la ley de muerte digna, la de libertad religiosa (incluida la revisión del concordato con la Santa Sede), el anteproyecto de ley de igualdad de trato, la ley de transparencia y acceso a la información pública, el destino que se dará al Valle de los Caídos o el desarrollo de la insuficiente ley de memoria histórica. La economía es trascendental, pero no sólo de pan vive el hombre.
Enrique Chicote Serna / Arganda del Rey (Madrid)

La campaña electoral
de los obispos
Puntual a la cita electoral, el lobby
de la CEE –Conferencia Episcopal Española– ya está en campaña, y Juan Antonio Martínez Camino, su inefable secretario, ha expuesto, una vez más, el “manual” cristiano que los votantes deben seguir en las elecciones generales del 20 de noviembre, descalificando a los partidos democráticos y de obediencia civil y plural.
Así, los obispos apoyan, sin rubor, al partido –¿o es facción?– que defiende las esencias del franquismo puro y duro y amenaza con gobernar “como Dios manda”.
Claro que de tales funcionarios del Vaticano –que no de pastores comprometidos en la doctrina de Jesucristo y el bien de sus diocesanos y de toda la sociedad–, ¿se podía esperar otra cosa?
Marc Antoni Adell

El copago
de los becarios-precarios
Esta semana ha salido el Real Decreto que regula los términos y condiciones de inclusión en el Régimen General de la Seguridad Social de las personas que participen en programas de formación (becarios) en desarrollo de la ley 27/2011 de 1 de agosto.
Poco antes, el ministro de Trabajo animaba a quienes hemos sido becarios a aprovechar la oportunidad para reconocer esos meses como cotizados. Y ahora, al leerlo, nos encontramos con que somos los becarios quienes debemos asumir el total de esa cotización, aportando una media de 150 euros por mes y con un límite de 3.600 euros o dos años trabajados (que muchos sobrepasamos), en pago único o fraccionado.
Teniendo en cuenta que las becas eran precisamente una forma de precarizar, la broma final de los legisladores, además de hacer asumir toda la cotización al becario, que de entrada cobraba poco, es añadir que no le será reconocida la prestación por desempleo de ese periodo.
Genial: un planteamiento recaudatorio para un colectivo que pasa de estar en el limbo de la legalidad a que la ley directamente le elimine derechos. Sin derecho a paro, sin derecho a sueldo, sin futuro, ahora también sin pasado.
No hay que ser muy sagaz para saber que el grueso de becarios no va pedir el reconocimiento de sus años trabajados porque no los va a poder pagar.
Y con la línea de recorte de pensiones que llevamos, ¿qué quedará de la cotización de estas cuando lleguemos a la edad de jubilación, sea cual sea entonces?, ¿también habrá que pagar por ellas?
Jorge Luis Bail
Miembro y candidato al Senado
por Huesca de EQUO

Cómo combatir el desempleo
en cuatro sencillos pasos
Los ciudadanos deberíamos aportar ideas para reducir el desempleo. Sería interesante que el Gobierno abriera una web de consultas. Seguro que muchas ideas serán desechables, pero tal vez, entre todos, podamos eliminar parte del desempleo.
Por mi parte, ofrezco cuatro ideas:
1. Repartir el trabajo entre todos.
2. Jubilar (voluntariamente) con todos los derechos a todos los trabajadores que tengan cotizados ya 35 años a cambio de que su puesto de trabajo lo ocupe un parado. Así cambiamos un parado preocupado por un jubilado feliz.
3. Un trabajador, un sueldo.
4. Un funcionario, un sueldo oficial, por muchos cargos que ostente. Que elija el sueldo que más le guste de todos sus cargos.
Enrique M. de Vidales Palanca
La Vall de Laguar (Alicante)

Argentina, una lección más
para España
Al calor de un Gobierno que sí estaba por la labor y de una justicia sin ataduras ideológicas, los responsables de las atrocidades cometidas durante la dictadura argentina han recibido su merecido, y esto ha sido posible a pesar del poder que ostentan los herederos de aquellos que las cometieron y apoyaron, algo que como español envidio.
El caso es que, en Argentina, el concepto “crímenes de lesa humanidad” ha quedado perfectamente aclarado, y a partir de ahora también se va a asociar a los que perpetraron las dictaduras militares.
Para los países del cono sur es una buena noticia que llega a tiempo, pero que para muchos españoles no es más que una entelequia.
Recordemos que en España la Justicia sigue en otros menesteres y, con descaro y posiblemente al dictado, se ha encargado de quitar de en medio al único juez que se atrevió a mirar hacia atrás para dignificar a las víctimas de la dictadura. Y eso que, desgraciadamente, los verdugos ya estaban exonerados por una amnistía.
Quiero expresar mi enhorabuena al pueblo argentino, porque ha sabido capear una crisis económica sin precedentes y se ha enfrentado a unos poderes fácticos muy arraigados, algo encomiable que supone una lección más; tomemos nota.
Francisco Javier España Moscoso
Galapagar (Madrid)