Cartas de los lectores

11 de diciembre

Mejor que nos lo explique la derecha
Es sorprendente que todo el mundo crea que los recortes son inevitables. El problema no es la deuda pública, pues Alemania o EEUU tienen un porcentaje de deuda superior al de España o Italia, pero sus economías permiten creer que podrán devolver las deudas. El problema es la economía real, pero si el sector privado no invierte y al sector público tampoco le dejan invertir bajo el mantra de los recortes, entonces no se generará superávit para poder pagar las deudas. Se está utilizando el pretexto de la deuda para desmantelar las conquistas sociales conseguidas. Las derechas quieren privatizar y dejar manos libres a los empresarios. Ni hablar de subir impuestos a las empresas y a los ricos, mucho mejor subir el IVA y, sobre todo, recortar gastos, por muy necesarios que sean, ya que "hay que hacer sacrificios", según dicen. En realidad se les ve muy ilusionados con estos "sacrificios" de los demás.
Jordi Oriola i Folch
Barcelona

Ahora que todo son críticas: gracias, Zapatero
Hoy que es tan fácil aborregarse detrás del denuesto al Gobierno del PSOE, como si el pandemonium fuera solamente español. Hoy, cuando la derecha española regresa al lugar que, entiende, es de su propiedad. Hoy, en estas circunstancias y como español, quiero expresar mi reconocimiento a Zapatero.
Gracias por promover las leyes sociales que movieron los cimientos de un país retrógrado. Gracias por haber reconocido la pluralidad de España y haber trabajado en esa dirección a pesar del profundo agorerismo rupturista. Gracias por haber utilizado todos los medios para reducir –como se ha reducido– a una mínima expresión agónica a ETA. Gracias por la ley (ya sé que de mínimos) de Memoria Histórica, que puso de manifiesto el franquismo sociológico que impera, penosamente, en la sociedad española. Y el reconocimiento a su increíble manera de soportar tanto maltrato verbal, tanto insulto de Mariano Rajoy (recordemos algunos: inconsciente, bobo, incapaz, cobarde, indecente, estafador, mendigo de treguas, traidor a los muertos, y aquella frase antológica: "Si usted no cumple, le pondrán bombas, y si no hay bombas es porque ha cedido").
Algunos dirán, con obvia y ramplona ironía: "Y gracias por los cinco millones de parados". Claro, como que estamos hablando de un país punta en la producción de bienes, de un país con altísimo desarrollo científico, y no del país del "que inventen ellos". ¡Ah! y a prepararse, que ahora viene lo mejor de la mano del PP.
Laureano López Lois
Buenos Aires (Argentina)

La Navidad y la oportunidad del comercio justo
Si por algo se caracteriza esta época del año es porque es tiempo de compartir, la gente felicita las fiestas y la sociedad en general parece recuperar algo de ese sentimiento que nos hace humanos. Y junto con este sentimiento se incrementa también el consumismo. Considero que esta es una buena época para replantearnos nuestra ética consumista y tomar conciencia de los productos y las tiendas de comercio justo. Con cada compra navideña ayudaríamos a que los productores de los países en vías de desarrollo tuvieran unas condiciones mejores.
Elena Gonzalez M.
Gava (Barcelona)

El negro futuro de los jóvenes que terminan sus estudios
Ser estudiante de universidad y finalizar la carrera este año no resulta una muy buena opción. Como yo, muchos jóvenes somos conscientes de que nos espera un futuro difícil en el que hacerse un hueco en el mundo laboral es prácticamente imposible. Plantearse la idea de seguir estudiando es una de las alternativas, aunque supone un coste muy elevado para las familias.
La situación se agrava si le añadimos la contradicción que supone que, a más titulaciones, menos contratos ya que, para las empresas, contratar a un trabajador con más titulación representa un coste superior.
Mientras crece la opinión de que cada vez hay más jóvenes ni-ni, algunos nos esforzamos a sabiendas de que nuestro futuro pinta muy negro.
Núria Rafart Vila
Barcelona

Una generación maltratada por la crisis
Formo parte de una generación olvidada y maltratada. Nuestra edad oscila entre los 20 y los 30 años, tenemos estudios universitarios, sabemos idiomas y buscamos un trabajo acorde a nuestro perfil en el que nos paguen un sueldo digno que nos permita dejar la casa de nuestros padres. No queremos ser becarios eternamente, saltando de un empleo a otro porque en ninguna empresa pueden hacernos fijos. Sin embargo, lo mejor está por llegar: después de 40 o 50 años trabajando, ni siquiera tendremos acceso a una jubilación. Tendremos que abandonar nuestro país porque aquí no se nos tiene en cuenta.
Laura Martínez Conte
Cubelles (Barcelona)

Injusticia de salarios, a la moda

Soy estudiante de cuarto curso en la universidad y hasta ahora buscaba un trabajo temporal que me permitiera hacerme cargo de mis gastos dada la situación en la que se encuentra la economía familiar. Pues bien, he encontrado trabajo, pero de 40 horas (que sólo me puedo permitir porque estoy de vacaciones) en una cadena de ropa muy conocida, de expansión internacional y de origen español, y con un sueldo que no llega ni a los 750 euros. Sólo hace falta hacer unos breves cálculos para ver que si fuese mi responsabilidad llevar una casa no me llegaría ni para los gastos básicos. Y sólo hace falta hacer un breve razonamiento para ver que se aprovechan de los trabajadores, pero aún así no me queda más remedio que aceptar el trabajo y escribir esta carta.
Alba Muñoz Robles
Sta. Coloma de Gramenet (Barcelona)