Cartas de los lectores

12 de diciembre

Ser mujer no es delito
Vejaciones, palizas, latigazos, violaciones, mutilaciones o asesinatos eran habituales durante el régimen talibán en Afganistán. La ocupación de la ONU hace diez años trajo consigo una débil llama de esperanza para las mujeres que, aunque pocos, veían avances hacia el respeto de sus derechos. Las negociaciones actuales para el abandono de las fuerzas internacionales de Afganistán, en las que posiblemente estén presentes los talibanes, hacen temer la vuelta al infierno en el que vivían las afganas. Que una niña sea vendida en matrimonio como mercancía, que no pueda ir a clase por miedo a que su colegio vuele por los aires o que no pueda salir a la calle a jugar sólo por ser niña, es algo que no podemos permitir. Los derechos de niñas y mujeres afganas tienen que estar muy presentes en dichas negociaciones. Demasiadas han perdido la vida. Ser mujer no es delito. Su voz debe ser escuchada.
Pedro Luis León Urbano
Sevilla

Ejecución hipotecaria suena a fusilamiento social
Me gustaría poder participar en la junta de grandes accionistas de un banco y decirles que a mí lo de ejecución hipotecaria me suena a fusilamiento social. Pocas cosas se me antojan tan espantosas como recibir una notificación de desahucio, esa especie de certificado económico de defunción expedido por un juzgado a instancias del banco.
Pensar que los bancos actúan así por mero negocio me pone la piel de gallina. La cifra de 350.000 ejecuciones hipotecarias desde 2007, ¿es sólo una cifra para ellos? ¿No piensan en las familias destruidas, en los hijos obligados a emigrar o en las enfermedades, depresiones...? Muchos de estos desahuciados son personas trabajadoras a quienes la crisis dejó en el paro. Personas que pagaron las letras hasta el final, sometiéndose a toda clase de privaciones y juntando lo que podían con subsidios y prestaciones… para terminar igualmente en la calle. Sí, ya sé que es legal. En la Historia hemos sido testigo de frecuentes inmoralidades amparadas por la ley, desde la esclavitud hasta el exterminio. Perversiones que los tribunales de determinados lugares y épocas consideraban perfectamente legales. En esas mismas épocas y lugares, sin embargo, hubo personas que se negaron a participar en semejantes atrocidades por considerarlas inmorales. No eran capaces de hacer algo así y después seguir mirándose al espejo.
Alice Nasrawi Sarabia
Pozuelo de Alarcón (Madrid)

El habitual desperdicio de alimentos

Desde hace unas semanas me he fijado en cómo algunas grandes cadenas de supermercados tiran a los contenedores los alimentos que caducan el mismo día, o que caducan a los pocos días, o bien que están rotos –ya sea el producto o simplemente la caja– . En resumen, grandes bolsas de comida útil se lanzan a la basura cada día en cientos de supermercados.
Nunca he entendido el desperdicio de la comida y mucho menos en la actual crisis. Y justo ahora, antes de empezar la campaña de Navidad, veremos admirables iniciativas que persiguen la recogida de alimentos. Pero, ¿qué pasa el resto del año? ¿Qué pasa con los supermercados? ¿Nadie puede controlar este desperdicio? Existen grandes superficies que donan alimentos a la beneficencia, eso quiere decir que es factible y rentable. ¿Por qué no lo hacen todos? ¿Por qué nadie puede obligar a todos? En otros países en los que se dan estos casos, como en Francia, muchos individuos se organizan a través de las redes sociales para recoger esta comida "sobrante".
Agnès Mora Mitjavila

El dinero público es de los ciudadanos
Soy una profesora de Secundaria, funcionaria de carrera desde hace 18 años, y gano un buen sueldo del cual me retienen una parte importante (un 20%) para contribuir al sostenimiento de nuestro Estado. Quiero que con esa aportación se proteja a los ciudadanos parados, ancianos, niños, aunque ellos no estén contribuyendo actualmente. ¿Cómo se atreven algunos a hacer con nuestro dinero lo que les viene en gana? ¿Acaso nos han preguntado a los contribuyentes qué se hace con nuestras aportaciones? ¿Cuándo se van a dar cuenta de que el dinero que manejan no es de ellos, sino de todos los que trabajamos? Es hora de ser escuchados, quiero un país solidario en el que aquellos que estamos mejor podamos ayudar a los que lo pasan peor. Quiero que mis impuestos se inviertan en educación pública, en una sanidad universal y en servicios sociales. De esa forma, estaríamos cumpliendo con la Constitución.
Antonia Lara Lendínez
Torreperogil (Jaén)

La rigidez en algunos convenios de prácticas
Las políticas de prácticas de las universidades intentan luchar contra la precariedad laboral, pero en mi caso su rigidez me perjudica. Este verano hice prácticas en una empresa y en octubre me llamaron preguntando si podía ayudarles en un proyecto. Estudio dos carreras, así que podría hacer prácticas con mis propios horarios. Y la empresa necesitaba precisamente esto. Cuando fui a la universidad para tramitar el convenio me dijeron que no era posible porque ya había realizado la cantidad máxima de horas. La empresa me quería, yo quería y, sin embargo, no podía. Desde mi frustración, pido que se permita cierta flexibilidad que haga que los alumnos no pierdan oportunidades como la que perdí yo.
Carlota Saumell Andreu
Barcelona