Cartas de los lectores

17 de diciembre

Pensando en lo de siempre
El presidente de la CEOE, Juan Rosell, parece no haber entendido bien el mensaje de que lo que hay que hacer en España con cinco millones de parados es generar empleo en vez de destruirlo.
Su obsesión por el despido le ha hecho fijarse en los funcionarios y pedir que se haga una regulación de empleo para poder echar a los que sobran –como si sobrase alguno– o a los que no hacen bien su trabajo. Es obvio que la patronal lo único que tiene en mente es privatizar las empresas públicas y hacer dinero con ellas. Con estos comentarios sólo pretende generar dudas sobre su solvencia y así lograr este objetivo.
Puestos a eliminar lo superfluo, podíamos quitar también las subvenciones que se dan a las empresas que no son rentables o a despedir a los amiguitos del alma que atestan las juntas directivas de muchas entidades privadas. Pero, claro, de esto no quiere hablar.
Jon García Rodríguez
Bilbao

Los miniempleos con maxihorarios
Empiezan a verse las perversas consecuencias del 20-N, ¿o alguien pensaba que esto no iba a pasar? El caso es que las elecciones han dejado a cada uno en su sitio y los representantes de la patronal lo saben y no se muerden la lengua. Con su particular visión del mercado de trabajo siguen repitiendo su maravillosa receta para mitigar el paro: los miniempleos o, mejor dicho, los miniempleos "sin" (sin Seguridad Social, sin derecho a paro, en suma, sin nada). Pero esta estrategia esconde una siniestra añagaza: de llevarse a la práctica, algo más que probable, lo próximo será favorecer los despidos para, sutilmente, cambiar a los trabajadores que aún están cobrando a razón de lo pactado en los convenios colectivos por los trabajadores adscritos a los miniempleos, o lo que es peor, sin ambages, forzar situaciones límite para que los trabajadores tengan necesariamente que firmar el nuevo estatus simplemente para subsistir, algo que sin lugar a dudas llevará implícito que los miniempleos sólo lo serán a efectos de cobrar y de merma de derechos, pero no en lo relativo a horarios.
Vamos, que lo que se busca es un miniempleo con un maxihorario. ¿Quién da más?
Francisco Javier España Moscoso
Galapagar (Madrid)

¿Es mejor guardar o tirar el recibo?
En nuestro día a día consumista compramos comida, ropa, complementos, coches, casas… y en la mayor parte de estas compras un papelito en forma de recibo o factura nos recuerda cuánto nos hemos gastado. En las compras menos importantes puede parecer lógico despreciarlo e incluso tirarlo.
Sin embargo, tal cosa no es recomendable cuando las compras superan los mil euros, en estos casos una demostración de pago resulta especialmente importante, más aún si algún que otro traje te involucra en un proceso judicial.
Óscar Claramunt Aguayo

Tortosa (Tarragona)

Deterioro de lo público en beneficio de lo privado
La derecha española ha descubierto un método prodigioso para llevar a cabo las políticas que desea y que no se atreve a implantar. La solución es realmente sencilla: se trata de dejar de pagar a las empresas que prestan los servicios o dejar que los servicios públicos se deterioren de tal manera que los ciudadanos tengamos la impresión de que hace falta un cambio de modelo. Así, la privatización caerá por su propio peso. Genial y sencillo.
En Castilla-La Mancha, el Partido Popular ha decidido que no puede pagar a las farmacias (así, sin más) y la solución que propone es realmente inaudita: créditos con unas condiciones realmente "ventajosas" para los farmacéuticos.
En su cruzada contra los sindicatos, ese mismo Gobierno autonómico ha forzado a CCOO a presentar un ERE ya que el servicio de empleo público (Sepecam) sigue sin liberar los fondos destinados a los cursos de formación que imparte este sindicato. Resulta curioso que el Gobierno que preside María Dolores de Cospedal haya dado vía libre, mientras, a las agencias privadas de colocación.
También resulta llamativo que el presidente de la patronal castellanomanchega creara en 2010 una empresa para la gestión de hospitales cuando en Castilla-La Mancha no había ningún hospital público gestionado por empresas privadas...hasta el anuncio de hace unos días de Cospedal.
José María García Diago
Barciene (Toledo)

Reinventar los exámenes en la educación española
El concepto de examen, como tal, se conoce como la demostración de unos conocimientos adquiridos, pero no trasciende de ese punto, es decir, es el resultado de un proceso de estudio intenso que termina en el momento en que se vacía la mente para plasmarla en el papel.
Salvo excepciones, esa es la tipología de exámenes de nuestras universidades. Unas semanas atrás realicé un examen de cuatro horas que emula el sistema danés (según nos dijo nuestro profesor). Lo hice con todos mis apuntes sobre la mesa, los libros, el portátil y conexión a internet. Se nos presentó un caso de marketing real en el que sus problemas se sintetizaban en las preguntas, problemas de estrategia y táctica comunicativa. La clave del examen fue saber utilizar la infinidad de materiales académicos disponibles, entrelazarlos y hacer una propuesta coherente, realista y aplicable.
Siento que las horas que estudié no se me han olvidado, como a menudo pasa con la memorización, sino todo lo contrario, sé cómo aprovechar al máximo esos materiales porque estudié cómo sacarles partido.
Animo a los profesores a poner en marcha estas iniciativas que nos preparan de una forma más cercana a la realidad laboral.
Jordi Capdevila Espitia
Barcelona