Cartas de los lectores

28 de diciembre

¿Mensaje a ETA o al pueblo vasco?
Buena parte del discurso navideño del rey estuvo dedicado a ETA: "Ahora es ya tiempo de que los terroristas entreguen sus armas asesinas y desaparezcan". Hemos echado en falta, sin embargo, un mensaje dirigido al pueblo vasco, una valoración de la nueva etapa que se abre sin violencia. Afortunadamente, quienes "comprendían" a los violentos han dejado de hacerlo y ello ha conducido al final de ETA. Es tiempo de reconocer los esfuerzos realizados para acabar con la violencia y, sin olvidar a las víctimas, celebrar los éxitos logrados y felicitar al pueblo vasco. Tiempo también para solicitar generosidad con quienes se equivocaron. Una generosidad que seguro sabrán ejercer, con la satisfacción de ver superada la irracionalidad. No deberíamos olvidar –por poner ejemplos ilustres– que el papa actual perteneció a las Juventudes Hitlerianas o que en España hemos tenido un jefe de Gobierno que fue miembro de Falange.
Daniel Gil Pérez
Valencia

Votantes masocas y políticas neoliberales
Teniendo en cuenta la derechización paulatina del mundo, el éxito de las políticas neoliberales a nivel global y su aceptación por parte de las clases populares como solución a los problemas que nos aquejan, no puedo dejar de pensar que nos hemos vuelto unos masoquistas; es decir, que nos complace sentirnos maltratados. No alcanzo a entender por qué las clases medias y bajas siguen votando mayoritariamente a opciones políticas neoliberales, a sabiendas de que cuando alcanzan el poder siempre terminan atentando contra sus intereses. Tampoco puedo comprender por qué los trabajadores votan mayoritariamente a los sindicatos amarillos de sus empresas a sabiendas de que no les representan. Lo paradójico de esta realidad es la falta de coherencia de muchos votantes a la hora de asumir las consecuencias de lo votado. De tal manera que son capaces de votar entusiasmados a la opción menos conveniente a sus intereses y a continuación salir a manifestarse contra medidas que consideran injustas y que deberían haber intuido como previsibles.
Pedro Serrano
Valladolid

Colas de miseria en los comedores sociales
Durante estos días navideños los comedores sociales, además de comida, dan pena, pero de la de llorar. A los sin techo y los inmigrantes sin papeles –y, por ende, sin trabajo– se les han unido en la cola muchos matrimonios con hijos que miran a los lados con cierta vergüenza antes de entrar. Seguro que ni en la peor de sus pesadillas soñaron que iban a acabar en esta situación. Viéndoles pasar de la mano, con pena y cariño, me viene a la cabeza esa cita de Gabriel García Márquez: "El amor es tan importante como la comida. Pero no alimenta". A lo que habría que añadir –con permiso del autor– que tampoco paga los suministros energéticos y menos la hipoteca, por lo que me pregunto dónde acabarán. O dónde acabaremos todos, quizá sea esa la pregunta correcta. Me da miedo que caigamos en la indiferencia, que no queramos superarnos, que nos convirtamos en un país tercermundista después de todo lo que hemos pasado, que ha sido mucho. Debemos tratar de poner fin a las colas sempiternas que crea la necesidad. Por orgullo, por vergüenza o por rabia, por el motivo que sea, pero esto debe terminar de una vez por todas.
Jon García Rodríguez
Bilbao

La subida del transporte público y la dictadura del coche
El transporte público es primordial, como lo es la sanidad o la educación. Con la subida tan brutal de este servicio que alcanza ya el 12% –cuando se prevé que la mayoría de los salarios quedarán congelados o bajarán durante 2012– se está expulsando a mucha gente a la carretera: hacia la agresiva y torpe dictadura del vehículo privado. Por otra parte, hay que tener muy presente que más del 50% de los ciudadanos no dispone de carnet de conducir, por lo que, para una mayoría absoluta el transporte público se convierte en una herramienta imprescindible para ir a trabajar, para poder comer.
Josep M. Loste Romero
Portbou (Girona)

Recuperar lo saqueado para pagar el déficit
La práctica del pelotazo hace que miles de millones del erario público, nuestros impuestos, se esfumen en paraísos fiscales. Dicen que el Gobierno necesita 16.500 millones de euros, los tenemos y nos sobra. Bastaría con recuperar el dinero del caso Gürtel, Palmarena y demás desfalcos. Si a esto le añadimos los 10.000 millones que la Iglesia recibe del Gobierno, resulta que tenemos un país rico, pero esquilmado por unos desalmados y consentido por unos incompetentes. Se tarda en poner a los saqueadores delante de la justicia, y cuando llegan ante ella no les obligan a devolver lo apropiado. Tampoco castigan a los que aprueban esas dudosas adjudicaciones.
J. M. Redondo
Segovia

La estafa a los madrileños de Botella y Gallardón
Ana Botella debería haber tomado posesión de la alcaldía el día de la festividad de los Santos Inocentes. La razón es muy sencilla: por la inmensa inocentada que su colega, Alberto Ruiz-Gallardón, le ha inferido a los madrileños. No es de recibo que una vez conseguida la alcaldía, por ambiciones personales y transcurridos apenas seis meses, deje el cargo a una señora que no se presentó como cabeza de lista. Esto es un auténtico fraude.
Antonio Rojas Romero
Sevilla