Cartas de los lectores

30 de diciembre

Quién paga la crisis
Debería sorprendernos que en una crisis creada por la especulación financiera, la burbuja inmobiliaria y las malas prácticas de bancos rescatados con dinero público, cualquier Gobierno, el anterior y el presente, a la hora de proponer "soluciones" se centre en recortar prestaciones sociales y derechos laborales de la población, cuando no en mermar los ingresos de ciudadanos que viven de su trabajo como los empleados públicos o quienes cobran el salario mínimo. Pero, a fuerza de repetir que la solución está en la austeridad y en los recortes, parece que nos tenemos que acabar creyendo que el tocino y la velocidad están estrechamente relacionados. Sin embargo, antes y durante la crisis, veo salir a mis vecinos a las 7.30 de la mañana de sus casas para regresar casi siempre pasadas las 20 horas. Además, deseo hacer constar que ellos, como la mayoría de trabajadores, pagan sus impuestos y no especulan con dinero ajeno.
Carlos de Arpe Muñoz
Madrid

Tolerancia cero contra la corrupción
Si el poder judicial y el legislativo no hacen cumplir la ley en igualdad de condiciones a cualquier grupo de poder, los ciudadanos no creeremos más en la democracia ni en las instituciones. Así que exigimos a la justicia y al legislativo tolerancia cero contra cualquier tipo de corrupción, información privilegiada, fraude o soborno. España tiene que desterrar para siempre la cultura del pelotazo de los últimos tiempos para que los ciudadanos recuperemos la credibilidad en las instituciones. El camino emprendido por la justicia es el que hay que seguir para acabar con todos los corruptos que meten la mano donde no deben.
Joaquín García Mayo
Getafe (Madrid)

Líder amado, líder odiado
En España hemos vivido el final de mandato de los dos anteriores presidentes de Gobierno y sus traspasos de poderes con evidentes muestras de desaprobación popular por parte de una ruidosa porción de la población hacia los presidentes salientes. Algo radicalmente opuesto a lo que hemos visto en Corea del Norte en esa otra despedida de su "amado" y obligatoriamente adulado líder. Por suerte, en nuestro caso, no sólo los traspasos han sido de cargo, sino que la población ha gozado del gran privilegio de poder opinar, discrepar y, cuando le ha convenido, cambiar democráticamente a sus dirigentes políticos. Por suerte, lo único que nos asimila a los habitantes de Corea del Norte es esa pasión algo exagerada al expresar sentimientos, aunque eso sí , al menos en sentido opuesto, de lo cual me congratulo, pues vivimos en democracia y nadie nos obliga ni a fingir. Por tanto, puestos a elegir, prefiero mil veces un líder al que un día podamos odiar a otro que tengamos que amar.

Martí Gassiot Garriga
Barcelona

No es violencia en el ámbito doméstico
Es controvertido pasar a llamar violencia doméstica lo que hasta antes de ayer llamábamos violencia de género. Parece que a algunos les resulta difícil entender que a las mujeres no sólo las matan en el ámbito familiar o en la vivienda común, y que tampoco lo hagan únicamente su cónyuge o pareja. Con la teoría del PP de que da lo mismo cómo se llame el hecho, nos dan a entender que sólo hay violencia de género (la maté porque era mía) en los casos de aquellas mujeres que siguen aguantando en casa y junto a su agresor. Lamentablemente es verdad que en el ámbito doméstico también existe violencia, pero ninguna con el sentido de la propiedad y la anulación de la persona como cuando la violencia es de género. Si no ¿por qué tener miedo tras la separación? ¿Por qué las órdenes de alejamiento? ¿Por qué los dispositivos de seguridad? Una se va de su casa, pero el agresor no tiene en cuenta ese nimio detalle. Por no hacer mención a los jóvenes que mantienen su primera relación y ya viven una situación así. Por desgracia, la violencia de género va más allá de la violencia doméstica, y los hijos que hemos vivido en ese ambiente sabemos de ello: nosotros también somos víctimas.
Mª José Izquierdo Borao
Teruel

Botella, nueva alcaldesa de Madrid
Nos lo temíamos y sucedió. Ana Botella es la nueva alcaldesa de Madrid. Muchos ciudadanos nos preguntamos cuán larga es la sombra de José María Aznar para seguir ejerciendo un poder político indirecto que, creo, le penó haber abandonado demasiado pronto. Desde FAES viene tutelando, con frecuentes apariciones y declaraciones extemporáneas, el asalto definitivo al control del PP, después de dos intentonas fallidas. Por fin, sus delfines, acólitos y su propia cónyuge, descendientes todos ellos de las más rancias prosapias de las poderosas familias del franquismo, han vuelto a recuperar esa España que consideran suya por derecho de pernada. ¿Nos sacarán de la crisis a golpe de banderón rojigualdo, cabezazos ante el rey y castizas peinetas? Ana Botella ostenta hoy la más alta representación institucional de la villa y corte. Su paso por las concejalías que ha dirigido ha sido sin pena ni gloria. Eso sí, ha dejado una ciudad más contaminada, pese a cambiar de lugar algunos medidores de contaminación en enclaves céntricos de Madrid para no alarmar a la población. Su perfil político, de bajísima intensidad, no avala a una regidora que entró en política de perfil mezclando peras con manzanas.
Agustín Arroyo Carro
Madrid